La agresión contra la ministra Lincolao en la U. Austral, nos lleva a reflexionar sobre la violencia que viven las mujeres en la vida pública. No es un fenómeno aislado y puede manifestarse a través de diversas maneras: ataques físicos, de tipo sexual, sicológicos, digitales y simbólicos.
Aunque ha habido una condena transversal a partir de estos hechos, vemos que el problema es estructural: una ausencia en la creación de normas y políticas públicas que aborden esta materia.
Primero, es necesaria una definición precisa de la violencia política contra las mujeres y sus distintas manifestaciones, distinguiendo entre faltas y delitos. Asimismo, se deben establecer las competencias de diversas instituciones a la hora de denunciar, atender y resolver casos, especialmente, en procesos electorales.
Es clave establecer reglas claras para el accionar de partidos políticos, medios de comunicación y redes sociales; junto con asegurar su correcta implementación y fiscalización.
Catalina Riquelme
Cientista Política
Instituto Libertad