MADRID, 6 (EUROPA PRESS)
Investigadores de la Universidad de Anglia del Este, en colaboración con la Universidad Queen Mary de Londres (Reino Unido), han identificado metabolitos derivados de microorganismos vinculados con la microbiota intestinal que podrían ayudar a detectar la demencia años antes que un diagnóstico tradicional.
El estudio, publicado en 'Gut microbes' y financiada parcialmente por Alzheimer's Research UK, refuerza la idea de que la conexión intestino-cerebro juega un papel importante en los cambios tempranos de la memoria y sus autores confían en que los hallazgos puedan transformar algún día la forma en que se detecta la demencia.
Esta enfermedad, que afecta a 55 millones de personas en el mundo, "es uno de los mayores desafíos de salud pública", según ha advertido el investigador principal, David Vauzour. "Con los casos proyectados para aumentar drásticamente a medida que las poblaciones envejecen, la urgencia de una detección más temprana, un mejor apoyo y estrategias de prevención significativas nunca ha sido mayor", ha destacado.
La investigación analizó muestras de sangre y heces de 150 adultos de 50 años o más, que iban desde individuos sanos hasta aquellos con deterioro cognitivo leve, que a menudo es un precursor de la demencia. También se incluyó a personas que experimentan lapsos de memoria subjetivos, que aún se desempeñan normalmente en las pruebas cognitivas estándar pero sienten que algo "no está del todo bien".
Los científicos examinaron en laboratorio las muestras de sangre para analizar 33 metabolitos clave producidos por la microbiota intestinal. A partir de las heces, mapearon las comunidades únicas de bacterias que viven en los sistemas digestivos de los participantes.
Gracias a modelos informáticos avanzados y aprendizaje automático impulsado por inteligencia artificial (IA), exploraron si combinaciones específicas de estos metabolitos podrían diferenciar a las personas sanas de aquellas que experimentan un deterioro cognitivo temprano.
HALLAZGOS
"Lo que descubrimos fue realmente sorprendente. Incluso en personas que apenas comenzaban a notar leves cambios en la memoria, se observaron cambios claros tanto en sus bacterias intestinales como en los metabolitos que liberan al torrente sanguíneo", ha detallado Vauzour.
Un modelo de aprendizaje automático construido sobre solo seis de estos metabolitos (sulfato de indoxilo, colina, ácido 5-hidroxiindolacético, ácido 3-indolpropiónico, ácido quinurénico y quinurenina) pudo clasificar a las personas en los tres grupos con un 79 por ciento de precisión y pudo distinguir a los adultos sanos de aquellos con deterioro cognitivo leve con más del 80 por ciento de precisión.
Los investigadores esperan que estos hallazgos permitan, en el futuro, desarrollar análisis de sangre sencillos y no invasivos capaces de identificar a las personas con mayor riesgo de demencia años antes de que se diagnostique, basándose en la presencia de los metabolitos identificados.
El estudio también destaca el potencial del microbioma intestinal como objetivo para proteger la salud cerebral. "Si ciertas bacterias intestinales o las sustancias químicas que producen contribuyen al deterioro cognitivo temprano, los tratamientos que incluyen dieta, probióticos, terapias basadas en el microbioma o nutrición personalizada podrían formar parte algún día de las estrategias de prevención de la demencia", ha explicado el doctor Vauzour.