La compañía Bayer ha informado de que la Comisión Interministerial de Precios de los Medicamentos (CIPM), perteneciente al Ministerio de Sanidad, ha aprobado la financiación de 'Xarelto' (rivaroxabán) para el tratamiento y la prevención del tromboembolismo venoso (TEV) en adultos, con entrada en vigor desde el 1 de abril.
"Esta decisión permite que los pacientes españoles tengan acceso financiado a una opción terapéutica oral eficaz, con perfil de seguridad favorable y ampliamente utilizada a nivel internacional", destaca Bayer.
En este contexto, la compañía recuerda que, en España, el tromboembolismo venoso afecta a entre 1 y 2 personas por cada 1.000 habitantes al año, lo que se traduce en más de 80.000 casos anuales. Aproximadamente el 70 por ciento de estos episodios corresponden a trombosis venosa profunda, mientras que el resto se presentan como embolia pulmonar.
Asimismo, el tromboembolismo venoso constituye la tercera causa de mortalidad cardiovascular en España, después del infarto de miocardio y el ictus. "Su impacto clínico, el riesgo de recurrencia y la carga asistencial asociada hacen necesario contar con alternativas terapéuticas que faciliten la continuidad del tratamiento y se adapten a las necesidades del paciente", subraya Bayer.
Al hilo, la compañía destaca que la disponibilidad de un anticoagulante oral financiado por el Sistema Nacional de Salud para el tratamiento del tromboembolismo venoso en adultos puede contribuir a simplificar el manejo clínico en determinados pacientes. "El hecho de evitar la vía parenteral inicial y la necesidad de controles rutinarios del INR, como ocurría con el tratamiento estándar con AVK, puede facilitar el seguimiento y favorecer la continuidad del tratamiento a lo largo del tiempo", añade.
Asimismo, apunta que rivaroxabán permite iniciar directamente la terapia anticoagulante sin necesidad de tratamiento parenteral previo en pacientes seleccionados según ficha técnica.
Antes de la decisión actual de la CIPM, este tratamiento ya estaba financiado en España para la prevención del ictus y de la embolia sistémica en adultos con fibrilación auricular no valvular, cuando presentan uno o más factores de riesgo, como insuficiencia cardiaca congestiva, hipertensión, edad de 75 años o más, diabetes mellitus, ictus previo o ataque isquémico transitorio, y para la prevención del tromboembolismo venoso en pacientes adultos sometidos a cirugía electiva de reemplazo de cadera o rodilla.