El comisario de Economía, Valdis Dombrovskis, ha alertado este viernes de que una escalada prolongada de la guerra en Oriente Próximo podría tener un impacto significativo en la economía europea, con una posible reducción de hasta 0,6 puntos porcentuales del crecimiento en los próximos años.
"Las perspectivas están marcadas por una profunda incertidumbre. Pero está claro que existe el riesgo de un shock de estanflación; es decir, una situación en la que un menor crecimiento coincide con una mayor inflación", ha señalado en rueda de prensa tras la reunión con los ministros de Economía y Finanzas de la eurozona (Eurogrupo).
Según ha explicado, en un escenario relativamente contenido, con perturbaciones limitadas en el suministro energético, el crecimiento de la Unión Europea (UE) podría situarse alrededor de 0,4 puntos por debajo de lo previsto, mientras que la inflación podría aumentar hasta un punto porcentual.
Un impacto que, según señala el comisario, podría intensificarse si la crisis se agrava: "si las interrupciones resultan más importantes y duraderas, las consecuencias negativas para el crecimiento serían aún mayores. Podría ser hasta 0,6 puntos porcentuales inferior tanto en 2026 como en 2027", ha subrayado.
La reunión, celebrada por videoconferencia en lugar de en Nicosia (Chipre) debido al impacto del conflicto en la región, ha servido para analizar las repercusiones económicas de la crisis, especialmente en el ámbito energético.
En este contexto, Dombrovskis ha destacado que el precio del crudo Brent se ha mantenido en torno a los 100 dólares por barril en las últimas semanas, en un entorno marcado por ataques a infraestructuras energéticas y tensiones en el estrecho de Ormuz.
Por su parte, el presidente del Eurogrupo, Kyriakos Pierrakakis, ha subrayado que los efectos del conflicto ya empiezan a trasladarse a la economía real, con un aumento de los costes para las empresas y de las facturas energéticas para los hogares.
"Las empresas lo perciben en sus costes operativos y los hogares en sus facturas. Esto genera presiones inflacionarias y riesgos significativos de menor crecimiento en toda Europa", ha indicado, al tiempo que ha insistido en que la duración e intensidad de la crisis serán determinantes para calibrar su impacto.
Ante esta situación, los titulares de Economía y Finanzas han coincidido en la necesidad de adoptar medidas "específicas, temporales y eficaces" para proteger a los sectores más vulnerables, manteniendo al mismo tiempo la responsabilidad fiscal.
El comisario ha avanzado que el Ejecutivo comunitario trabaja en iniciativas para reducir la carga impositiva sobre la electricidad, reforzar las infraestructuras energéticas y mejorar el funcionamiento del sistema de comercio de emisiones, con el objetivo de contener la volatilidad de los precios.
Asimismo, ha subrayado que las respuestas nacionales deberán ser coherentes con los objetivos de descarbonización y evitar un aumento de la dependencia de los combustibles fósiles.
El Eurogrupo también ha abordado el desarrollo de la unión de ahorro e inversión como herramienta para canalizar financiación hacia la economía europea, impulsar la innovación y reforzar la competitividad en un contexto internacional marcado por crecientes tensiones geopolíticas.