​América Latina en la era inteligente – una perspectiva desde el Foro Económico Mundial

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Una nueva investigación del Foro Económico Mundial y McKinsey muestra cómo la IA podría impulsar el crecimiento basado en la productividad en América Latina si los líderes pasan con decisión de la experimentación a la ejecución.


Durante décadas, América Latina ha convivido con una paradoja: talento abundante, creatividad desbordante y una capacidad emprendedora reconocida globalmente… pero una productividad estancada. El nuevo informe del Foro Económico Mundial y McKinsey lo dice sin rodeos: la región ha crecido más por sumar trabajadores que por producir mejor. Hoy, la irrupción de la inteligencia artificial ofrece una oportunidad histórica para romper ese ciclo.


El diagnóstico es claro. Mientras el mundo avanza hacia economías intensivas en conocimiento, Latinoamérica arrastra brechas persistentes: conectividad desigual, infraestructura energética insuficiente, datos fragmentados y una adopción de IA que rara vez se integra a la estrategia empresarial. Solo un 10% de las organizaciones conecta la IA con objetivos de negocio y apenas un 6% reporta impactos significativos. No es falta de interés; es falta de ejecución.


Sin embargo, el potencial es enorme. La IA podría elevar la productividad regional entre 1,9% y 2,3% anual y generar hasta 1,7 billones de dólares adicionales cada año (un 27,55% más que el actual PIB de la Región). Para una región acostumbrada a crecer por inercia demográfica, este salto sería transformador. Si ese incremento es parejo en todos los países., en el caso de Chile supondría añadir 91.000 millones de dólares anuales a nuestro PIB. 


El informe evalúa estos factores desde la perspectiva del Plan Estratégico del Foro Económico Mundial para las economías inteligentes, que se centra en fortalecer la competitividad de la IA mediante la colaboración regional. También identifica varios desafíos que las partes interesadas deben abordar para lograr un mayor impacto económico:


Captura de valor limitada derivada de la adopción de la IA. El uso de la IA se está expandiendo, pero solo el 10 % de las organizaciones vincula su implementación de IA con la estrategia empresarial general; como resultado, persiste una brecha entre la experimentación y la escalabilidad, con solo el 23 % reportando algún valor económico y el 6 % reportando un impacto significativo.


Limitaciones fundamentales en infraestructura y datos. Las persistentes brechas de conectividad entre áreas urbanas y rurales, el aumento de la demanda de energía y computación, junto con el desafío de satisfacer esas demandas de manera sostenible, y la madurez desigual de los datos limitan la capacidad de implementar la IA a gran escala.


Brechas en el talento y el modelo operativo. La escasez de talento preparado para la IA, las débiles trayectorias profesionales y la limitada colaboración interfuncional podrían ralentizar la ejecución.


Un entorno propicio fragmentado. La regulación inconsistente, el acceso restringido al capital y la limitada coordinación regional dificultan la atracción de inversiones y la escalabilidad de las soluciones a nivel internacional. Para abordar estos problemas, el informe describe una hoja de ruta con diez acciones específicas para las partes interesadas, organizadas en torno a cuatro objetivos principales:


Definir estrategias de IA implementables centradas en resultados medibles en sectores prioritarios donde la región cuenta con ventajas competitivas.


Desarrollar la infraestructura y la base de datos necesarias para respaldar la IA a gran escala, incluyendo fuentes de energía sostenibles, conectividad digital, capacidad de computación y bases de datos interoperables.


Proporcionar vías claras para el desarrollo de talento a gran escala mediante el fortalecimiento de los sistemas educativos, la ampliación de los programas de capacitación y reciclaje profesional, y la creación de trayectorias profesionales más definidas en el campo de la IA.


Fomentar la confianza, el capital y la coordinación a través de una gobernanza más transparente, la movilización de inversiones y una colaboración regional más profunda entre los sectores público y privado.


Pero nada de esto ocurrirá sin decisiones valientes. El informe propone un camino concreto: estrategias sectoriales con metas medibles; infraestructura digital y energética que permita escalar; sistemas educativos capaces de formar talento en volumen; y marcos de gobernanza que generen confianza, inversión y colaboración regional. No se trata de “adoptar tecnología”, sino de rediseñar cómo producimos, aprendemos y coordinamos.


Latinoamérica ha llegado tarde a otras revoluciones tecnológicas. Esta vez, el reloj corre más rápido y la ventana es más estrecha. La IA no es un atajo, pero sí un acelerador. La pregunta ya no es si la región puede subirse a esta ola, sino si será capaz de pasar del entusiasmo a la ejecución. El futuro no se juega en la promesa, sino en la capacidad de convertir potencial en productividad.


Alfredo Barriga Cifuentes

Profesor UDP

Autor de “Presente Acelerado: la Sociedad de la Inteligencia Artificial y el urgente rediseño de lo humano” (Amazon.com) 

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