The Game Changers Lab ha celebrado su encuentro anual Spring Edition 2026 con directivos, para anticipar las tendencias empresariales clave y los retos que supone la inteligencia artificial (IA), que incluyen la gobernanza y modelo operativo de esta tecnología, la soberanía tecnológica y la dependencia estratégica.
El encuentro ha reunido este miércoles a más de un centenar de líderes de innovación, tecnología y transformación de algunas de las principales empresas del país para debatir sobre temas como la gobernanza de la IA, la soberanía tecnológica, la ventaja competitiva y la calidad del dato.
Frente a la pregunta de qué hacer con el poder que proporciona la IA, lanzada por el director ejecutivo de The Game Changers Lab, José Monteiro, el experto en Seguridad Pedro Iván Montes ha respondido que se está viviendo una transformación en la forma en que las máquinas ayudan a las personas, pasando de centrarse en la fuerza a la inteligencia.
"La tecnología por sí sola no tiene valor: depende de los principios que le incorporemos. Por eso, antes de que esta adopción acelerada de la IA se desboque, es imprescindible dotarla de seguridad, ética, gobernanza y alineación con nuestros valores", ha añadido Montes.
Precisamente, estos son algunos de los retos tratados en el encuentro, dividido en cuatro dilemas estratégicos que están definiendo la competitividad de las compañías en 2026. El primero es la escala y gobernanza de la IA, en el que se ha señalado que, aunque la mayoría de las empresas están adoptando la IA, son pocas las que han resuelto cómo escalarla de forma controlada.
En esta línea, los asistentes han coincidido en la necesidad de definir conceptos como la propiedad, la gobernanza y el modelo operativo en un entorno marcado por la presión regulatoria. Frente a este tipo de retos, la conclusión a la que se ha llegado es que la ventaja competitiva llegará cuando se sepa operar la IA con criterio, enfocándose en casos de uso reales y con una estrategia clara sin comprometer el control.
El segundo eje ha girado en torno a la soberanía tecnológica, y en él se ha concluido que no es una cuestión ética, sino una decisión estratégica que impacta directamente en la competitividad y la capacidad de garantizar el negocio a largo plazo.
En tercer lugar, se ha profundizado en el cambio de paradigma provocado por la IA, en el que la ventaja competitiva de las empresas ya no reside en el acceso a la tecnología, sino en cómo se usa y se integra en la empresa.
De esta forma, las compañías deben decidir qué parte de su IA es 'commodity' y cuál es un activo propio. En este contexto, se ha subrayado la necesidad de adoptar la IA con criterio para evitar dependencias y condiciones en el modelo de negocio.
Por último, los asistentes han debatido acerca de los problemas estructurales de las organizaciones, amplificados por la IA. Frente a ello, se ha coincidido en que el reto está en afianzar los cimientos sobre los que se construye la IA: la calidad del dato, la solidez de la arquitectura y la madurez cultural de la organización.