La Sociedad Española de Directivos de la Salud (SEDISA) ha alertado este viernes de que el 'techo de cristal' en las gerencias permanece estancado desde 2019, pues solo tres de cada 10 gerentes son mujeres, igual que sucedía hace siete años, por lo que ha exigido pasar de la concienciación a la acción.
Con motivo del Día Internacional de la Mujer, SEDISA ha confirmado este bloqueo al comparar sus datos de 2019, cuando ya se advertía este mismo desequilibrio, con los actuales, que muestran que de los 438 profesionales que ocupan el cargo de gerente, solo 135 son mujeres, lo que supone un 30,8 por ciento del total.
La sociedad ha apuntado al fuerte contraste que hay entre este dato y la creciente feminización de la sanidad. En concreto, la presencia femenina en la base asociativa de SEDISA ha crecido de forma sostenida, pasando del 35 por ciento en 2019 al actual 43,3 por ciento, con 1.359 socias.
Así, ha destacado que hay más mujeres formadas e interesadas en la gestión sanitaria, pero "siguen chocando contra el mismo muro" a la hora de acceder a las gerencias. "La base crece, el talento femenino se forma y se prepara, pero la cúspide sigue bloqueada", ha denunciado el presidente de SEDISA, José Soto Bonel.
Para SEDISA, esta brecha estructural sostenida en el tiempo demuestra que las medidas actuales son insuficientes y que el problema no radica en la falta de preparación de las mujeres. La dificultad crónica para conciliar la vida personal y familiar con los altísimos niveles de exigencia de una gerencia hospitalaria, unida a dinámicas organizativas tradicionales, siguen frenando el ascenso del talento femenino.
"No podemos normalizar este estancamiento. Nuestro sistema sanitario, sostenido a pie de cama mayoritariamente por mujeres, necesita también su visión en la alta dirección. Las directivas aportan un modelo de liderazgo empático, vertebrador y humanizado que resulta crítico para los retos de futuro de la sanidad", ha resaltado Soto.
Por ello, SEDISA ha reclamado a las administraciones y organizaciones sanitarias que pongan en marcha políticas reales de conciliación en la alta dirección, planes de detección temprana del talento femenino en los hospitales y que fomenten la formación profesionalizadora. Todo ello "para romper, de una vez por todas, un techo de cristal que lleva demasiado tiempo intacto".