Chile ha consolidado al turismo como un pilar estratégico de su economía, superando su rol recreativo para convertirse en un motor de crecimiento. Entre 2022 y 2024, el aporte del sector al PIB pasó de 2,3% a 3,0%, con la llegada de más de 5,2 millones de turistas extranjeros que generaron recursos por US$ 3.600 millones. Hoy, esta industria emplea a más del 7% de los ocupados del país y buena parte de ellos son mujeres.
Sin embargo, este dinamismo enfrenta un techo si no modernizamos nuestra infraestructura bajo una “visión turística” explícita. En este escenario, los recientes anuncios aeroportuarios representan una gran oportunidad. Así, 2026 se presenta como un año clave, proyectándose cifras récord de tráfico. En este contexto, se estima que en enero de este año se licitarán las primeras etapas de la nueva infraestructura para la terminal en Concón. A esto se suma el aeropuerto El Tepual, en la Región de Los Lagos, que retomará desde marzo los vuelos internacionales.
La conectividad aérea tiene un rol clave como habilitador del turismo internacional y regional. La industria estima que intervenciones de bajo costo en ocho aeropuertos críticos —mejoras en calles de rodaje y losas de pernoctación— podrían aumentar la oferta en más de un millón de asientos anuales. Pero el desafío no es solo de capacidad, sino de estándares. Debemos superar la actual rigidez contractual que hoy traba nuevos usos como los hoteles on-airport y ciertos layouts comerciales, claves para la experiencia del pasajero.
Desde el Consejo de Políticas de Infraestructura, sostenemos que no existe desarrollo de destinos sin infraestructura adecuada. El modelo de gestión debe evolucionar hacia una gobernanza coordinada que elimine los actuales "cuellos de botella" burocráticos y normativos. Los nuevos proyectos de infraestructura aérea no deben ser vistos solo como obras de ingeniería, sino como puertas de entrada a experiencias territoriales que demandan accesibilidad y servicios de calidad.
Chile tiene activos naturales de clase mundial. Si logramos alinear la inversión en infraestructura aeroportuaria con las necesidades del sector, no solo mejoraremos la competitividad del país, sino que, además, se generará crecimiento, empleo y desarrollo territorial .
Estefanía Rodríguez
Politóloga, Consejo de Políticas de Infraestructura (CPI)