​Entonces, ¿qué está pasando con la economía chilena?

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Victor Salas

No está bien la economía chilena y lo que viene, podría ser peor.


El PIB crecerá fuerte este año (por recuperación), pero en 2022 crecerá muy poco, entre 2% y 2,5%. La inflación está alta, 6% y se mantendrá así, al menos hasta el primer trimestre próximo. El empleo ha avanzado en su recuperación, pero puede volver a altas tasas de desempleo el próximo año. Estos resultados pueden ocurrir por las condiciones de funcionamiento de la economía nacional e internacional y de las decisiones de políticas económicas que se adopten.


Estimaciones recientes indican que la actividad económica crecerá alrededor del 9% este último trimestre (octubre-noviembre-diciembre) y así, la economía se recuperará fuertemente y el PIB de 2021 crecería alrededor de 11%. Sin embargo, el próximo año perderemos fuerza y, al normalizarnos sanitariamente, también retomaremos el lento ritmo de crecimiento que traía la economía chilena en los últimos seis años previos a la pandemia (1,93% promedio anual, entre 2014 y 2019). Por ello, se estima que el PIB en 2022 solo crecerá entre 2% y 2,5%.


Los precios seguirán su rumbo creciendo, aunque a menor ritmo básicamente por el término del gasto fiscal en el IFE solidario y también se observará una reducción de las presiones de precios desde los retiros previsionales, asociado ello a que, a lo más, un tercio de esos recursos se han convertido en aumento del Consumo privado de la economía. Bien sabemos que los otros dos tercios o más, de ellos se destinan al Ahorro y, claramente van al mercado financiero y no al consumo, teniendo un leve efecto de reducción sobre las tasas de interés.


El empleo ha avanzado bien en su recuperación en los últimos meses, llegando a 8,1% en el trimestre móvil agosto-octubre, pero puede volver en el primer trimestre de 2022 a sus altas tasas anteriores.  


La economía no funciona separada de la realidad social y política de la nación y estamos observando una situación altamente conflictiva, especialmente en lo político, que aparentemente no tendrá una clara solución electoral. Estos hechos se traducen en una situación de incertidumbre que induce conductas desequilibradoras en nuestra economía.  Los flujos de salida de capitales han estado aumentando, pasando por aumentos del tipo de cambio nominal, depreciación del peso respecto del dólar, que se traduce en posibles presiones al alza en los precios de los bienes que importamos (carne, plátanos, trigo, autos nuevos, artículos electrónicos y otros). El tipo de cambio se ha mantenido en alza y con volatilidad desde julio de este año.


Y, la política podría dar una sorpresa con el cuarto retiro, lo que puede reforzar las presiones al alza de los precios y la voluntad del Banco Central de aumentar la tasa de política monetaria, TPM, que se traducirá en un nuevo aumento de la tasa de interés del mercado, aumento que podría ser alto ante el temor del Central de que la inflación no sea temporal y se desaten fuertes aumentos de los precios, logrando así no solo controlar los precios y la inflación, lo que es muy valioso para el bolsillo de las familias, especialmente de las que viven de un salario que no se indexa a la inflación. Pero que puede provocar, no solo contención sino también contracción de la actividad productiva en el ´país lo que perjudica a quienes necesitan trabajar para comer. 



Por eso, es compleja la situación y no existen varitas mágicas para resolverla, pero si se pueden establecer y perseguir balances en efectos de las medidas de política económica que se apliquen


Víctor Salas Opazo

Departamento de Economía

Universidad de Santiago de Chile