Es destacable también que la incorporación de la mujer no se restringe a las áreas de apoyo, sino que está ingresando al corazón de la operación. Según cifras de la Comisión Chilena del Cobre (COCHILCO), su presencia en funciones directamente vinculadas a la producción se duplicó, pasando de un 6% en 2020 a 13% en 2024.
Hoy, casi el 20 % de las matrículas en STEM son femeninas, y en ingeniería ya superamos el 30 % en las principales universidades. Pero seguimos enfrentando barreras: sesgos explícitos y sutiles, la falta de referentes, la soledad en aulas y reuniones, y la necesidad constante de “demostrar más”.
La Construcción, un sector que imprime dinamismo a cualquier economía, se ha caracterizado por ser una industria históricamente masculina. Si bien, en los últimos años se ha abierto a la incorporación de fuerza laboral femenina, aún existen brechas importantes.