Académico de perfil bajo y sin carrera política, consolida ahora una enorme influencia -mayor incluso a la del primer ministro, Li Keqiang- que le permitirá acometer reformas económicas con una marcada línea roja: la voluntad del Partido Comunista, que no es otra que la de un reforzado Xi Jinping.
Esto supera las expectativas de un avance de 6,8%, representando además, una aceleración desde el mínimo en 26 años que anotó el 2016, cuando el Producto Interno Bruto se expandió un 6,7%.
La región alcanza una participación de 9,4% en las exportaciones chinas de ese commodity, ganando dos puntos porcentuales respecto a 2016, pues la venta mundial cayó 32%.