Diversos estudios dan cuenta del aumento de la brecha de ingresos laborales en desmedro de las mujeres. Esto se corrobora con la precariedad de las ocupaciones que tienen parte de ellas, con mayor informalidad que los hombres y relacionadas con microemprendimientos de subsistencia.
En 2020, un grupo de diputados presentó un proyecto de ley destinado a combatir los delitos que caen bajo el concepto de “crímenes de cuello blanco”. La decisión constituye un importante avance destinado a llenar un grosero vacío en el derecho penal.
Ante los recientes escándalos, el estribillo de la clase política de que actúen las instituciones no debe hacernos perder de vista que la corrupción es ante todo un problema de ética pública: es la consecuencia de traicionar la confianza depositada por los ciudadanos para cuidar los bienes públicos.