|
Rodrigo González Guerra |
Chile ha observado históricamente los ciclos del cobre a través del precio, la inversión y la recaudación fiscal: cifras al alza que potencian nuestras exportaciones y nos posicionan como un actor clave del futuro global. Sin embargo, hay otros indicadores de producción que no estamos midiendo y que nos obligan a preguntarnos: ¿hasta dónde llega nuestra participación en la creación de ese futuro?