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Pedro Palominos |
En Chile, la generación de residuos domésticos es un problema creciente. Cada habitante produce, en promedio, 1,13 kg de basura al día, lo que considerando la población actual, esto se traduce en nada menos que 22 millones de kilogramos diarios a nivel nacional. A pesar de que el Ministerio del Medio Ambiente informa que se recicla cerca del 10 % de este volumen, la realidad es que la acumulación de desechos sigue teniendo un ritmo difícil de manejar. Esta situación ha convertido la disposición de los residuos sólidos domiciliarios en un desafío ambiental y sanitario que impacta directamente el bienestar de todas las regiones del país.
La digitalización prometía democratizar el acceso al conocimiento, al trabajo y a nuevas oportunidades. Sin embargo, en Chile, esta promesa aún está lejos de materializarse.
El Censo 2024 mostró algunos datos relevantes: el crecimiento sostenido del porcentaje de personas mayores de 65 años. Este grupo representa hoy el 14% de la población, mientras que en 1992 era solo el 6,6% (8,1% en 2002 y 11,4% en 2017), según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE). Además, proyecciones realizadas por el mismo INE en 2022 estiman que para 2050, la cantidad de personas mayores duplicará a la de menores de 15 años.
La gestión de residuos sólidos domiciliarios en Chile enfrenta un desafío crítico que impacta el medio ambiente, la salud y calidad de vida de millones de personas. Según el último informe de la Subsecretaría de Desarrollo Regional y Administrativo (Subdere), en 2022 el país generó más de ocho millones de toneladas de residuos domiciliarios y similares.