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Osvaldo Artaza Barrios |
Cada cierto tiempo, un tema tan esencial como es el acceso a los medicamentos vuelve a la discusión pública como si fuera una novedad, olvidando que aún no lo resolvemos integralmente.
Este fenómeno, conocido como “pacientes sociosanitarios”, revela una tensión profunda. Los hospitales que están diseñados para resolver problemas de salud agudos, terminan asumiendo funciones de cuidado social que no les corresponden.
Una nueva alza en los planes de las Isapres vuelve a instalar una pregunta incómoda, pero necesaria: ¿hemos resuelto realmente los problemas de fondo de la seguridad social privada en salud en Chile? La respuesta, aunque difícil, es clara: no
Vivimos tiempos en que el miedo se ha convertido en una herramienta de poder. Se nos dice, una y otra vez, que debemos protegernos del otro: del vecino, del diferente. En esta lógica, el individualismo se disfraza de virtud, la competencia de mérito y el aislamiento de prudencia. Pero el costo humano de esta cultura es inmenso. En Chile -como en tantos rincones del mundo-, las personas se sienten cada vez más solas, aunque vivan rodeadas de multitudes y pantallas.
Chile vive una paradoja dolorosa. Mientras las tasas de natalidad descienden a niveles históricamente bajos -con menos niñas y niños naciendo cada año-, aumenta el número de quienes requieren ser protegidos por el Estado porque sus familias no pueden hacerlo. En un país que envejece aceleradamente, la infancia vulnerable crece.
En diciembre de 2019, en la ciudad china de Wuhan, se detectaron los primeros casos de una neumonía desconocida. El 3 de marzo de 2020 se confirmó el primer caso en Chile y, pocos días después, el 11 de marzo, la Organización Mundial de la Salud declaró oficialmente la pandemia de Covid-19. Lo que siguió fue una crisis sanitaria, social y económica sin precedentes en un siglo.
Chile conmemora cada 4 de julio, el Día de la Dignidad en Salud, una fecha instituida por el Congreso con el propósito de reconocer, valorar y promover el respeto a la dignidad humana en el ámbito sanitario. Esta jornada se vincula a la memoria de la pequeña Amelia Salazar, fallecida en 2018 a causa de negligencias en su atención, como así también a las múltiples demandas ciudadanas que, durante décadas, han denunciado las desigualdades estructurales en el acceso y la calidad de los servicios de salud.
Recientemente, la Contraloría General de la República reveló una cifra alarmante: millas de funcionarios públicos, mientras se encontraban con licencia médica, realizaron viajes al extranjero. Más allá del escándalo, este dato expone una problemática que debe ser abordada.
El regreso de Trump a la presidencia de Estados Unidos está generando efectos en la salud global al anunciar un decreto ejecutivo para retirar el financiamiento a la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Estas fechas son propicias para hacer buenos propósitos. La lista de espera de buenos deseos en salud es enorme, así como las necesidades y expectativas de las personas aún no debidamente resueltas en el nivel del bienestar físico, emocional y vincular.