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Jorge Herrera |
De manera paulatina, pero previsible, las condiciones de las tasas de interés y para el mercado de renta fija a nivel nacional han cambiado. Posterior a la pandemia se produjeron brotes inflacionarios que no veíamos hace mucho tiempo. Por un lado, debido a una menor oferta, problemas logísticos derivados de los encierros y la reducción de la producción; pero, por otro, también por un aumento significativo del consumo interno, impulsado por los planes de ayuda para mitigar los efectos de la crisis sanitaria y por los retiros de fondos previsionales, que incrementaron de manera relevante la liquidez y el poder adquisitivo de las personas.