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Cherie Flores |
El hecho de que vivamos en una cultura de hiperconectividad permanente nos hace olvidar que nunca en la historia de la humanidad habíamos estado en una situación similar. Basta un mensaje instantáneo, una reacción o una historia compartida para hacernos sentir acompañados, aunque sea por un fugaz instante.
La aprobación en el Congreso de la ley que regula y prohíbe el uso de teléfonos celulares en los establecimientos de educación Básica y Media del país propone un debate necesario y plantea un importante desafío de fondo: no basta con prohibir, debe generarse un acompañamiento de procesos formativos que permitan comprender el sentido de la iniciativa y desarrollar un uso consciente, crítico y saludable de las tecnologías digitales.