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Carla Huerta |
El proceso anual de declaración no constituye un acto meramente formal, sino la consolidación jurídica de decisiones económicas adoptadas durante todo el ejercicio fiscal. Ingresos, estructuras patrimoniales, retiros, reorganizaciones y beneficios tributarios confluyen en una declaración que, aun cuando se presenta bajo formatos estandarizados, mantiene intacta su carga jurídica.
El déficit fiscal registrado al cierre de 2025 y la caída sostenida de la recaudación no minera no constituyen un fenómeno meramente coyuntural ni un simple desajuste macroeconómico. Reflejan una falla más profunda: la persistente tendencia a abordar los problemas de ingresos públicos desde el endurecimiento del control, en lugar de desde el diseño estructural del sistema tributario. Chile no recauda menos porque fiscalice poco, sino porque ha construido un marco normativo que erosiona progresivamente la certeza jurídica, la confianza y la disposición real al cumplimiento.