Москва и Слава (Moscú y Slava)

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Ronald McIntyreEn la historia rusa, las palabras Moskva y Slava (Moscú y Gloria en español) han estado íntimamente ligadas. El año 1943, el Presídium del Sóviet Supremo de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, instituyó la condecoración Orden de la Gloria, la cual distinguía los méritos personales de los efectivos de sus fuerzas armadas durante la Segunda Guerra Mundial. La medalla consistía en una estrella de cinco puntas, en cuyo centro se mostraba la figura de la torre Spasskaya del Kremelin en Moscú, bajo la cual se encontraba inscrita la palabra Slava.


El 27 de julio de 1979, en el puerto ucraniano de Mikolaiv, donde el mes pasado la Armada de Ucrania hundiera su propio buque insignia, la fragata Hetman Sahaidachny, fue botado al agua el crucero Slava, primero de la clase Atlant, siendo comisionado en la armada soviética, el 30 de diciembre de 1982. Este proyecto, designado como 1164, consideraba inicialmente la construcción de seis unidades en total. Finalmente fueron botadas al agua cuatro y completadas solamente tres; los cruceros Slava, Ustinov y Varyag. La cuarta, que sería bautizada como Ukrayina, nunca fue completada por falta de presupuesto y todavía se encuentra atracada en el antiguo astillero Nickolayev 7, en Mykolaiv sobre el Río Inhul.


En 1996, la Armada de Rusia decidió cambiar el nombre del Slava, buque insignia de la Flota del Mar Negro, bautizándolo como Moskva, con el propósito de incrementar su simbolismo, en un momento en que la presencia rusa en la península de Crimea estaba siendo seriamente cuestionada.


La semana antepasada, de acuerdo a lo informado por el Ministerio de Defensa de Ucrania, en horas de la madrugada del 14 de marzo, el Moskva fue alcanzado por dos misiles anti-superficie Neptun R-360, los cuales fueron lanzados desde una batería de defensa de costa siendo esto confirmado días más tarde por el Pentágono. El buque posteriormente se hundió, mientras era remolcado hacia el puerto de Sebastopol.


El hundimiento del buque más poderoso e importante de la armada rusa en el teatro de operaciones, no sólo se convirtió en una vergüenza nacional y un motivo de seria preocupación para sus autoridades, sino que también debe haber encendido una luz de alerta en todas las marinas del mundo.

Este espectacular e inesperado acontecimiento, solamente comparable al hundimiento del crucero Belgrano durante la Guerra de Malvinas, será analizado desde una perspectiva simbólica y operacional.


En cuanto a lo simbólico, los buques de guerra poseen, por el sólo hecho de serlo, una condición jurídica y de representación estatal especial. En no pocas oportunidades y tal como se mencionó anteriormente, algunos estados han considerado útil a sus intereses particulares, potenciar aún más estos atributos bautizando algunas de sus unidades con nombres de ciudades importantes, héroes nacionales e incluso con el nombre de su propio país. No es coincidencia que el crucero Moskva liderara la operación que capturó la Isla Serpiente, en las aproximaciones de Odesa, durante las primeras horas del conflicto, ni tampoco que el Servicio Postal de Ucrania lanzara un sello con la imagen del buque y la de un soldado ucraniano, recordando el valiente comportamiento de los guardias de frontera que defendieron la isla.


Contrariamente, algunos líderes han optado por ordenar el cambio de nombre a unidades que tuvieran uno que fuese asociado muy directamente con el esfuerzo nacional, durante un conflicto armado en desarrollo. Su preocupación se centraba en el caso que fueran hundidos, lo que circunstancialmente podría afectar la moral de la población. Este fue el caso del acorazado de bolsillo alemán Deutschland (Alemania), comisionado en abril de 1933.


En 1940, durante la Segunda Guerra Mundial, el buque fue sometido a reparaciones mayores. Una vez que finalizaron, se reclasificó su tipo al de crucero pesado. En ese momento, el mismo Adolf Hitler aprovechó la oportunidad para cambiarle el nombre, manifestando su preocupación por la eventualidad que fuese hundido, argumentando que el enemigo podría aprovechar este acontecimiento como propaganda, con desastrosas consecuencias posteriores. El crucero finalmente pasó a denominarse Lützow.


Ahora, desde una perspectiva operacional, hay una serie de elementos que deben ser tomados en consideración para analizar los motivos que contribuyeran a que primero, el Moskva fuera alcanzado por dos misiles subsónicos de tecnología de los años ochenta y que posteriormente se haya hundido.


Es importante destacar que el buque fue diseñado durante la década de los setenta y construido en la de los ochenta, por lo que la experiencia en el ámbito de control de averías adquirida durante la Guerra de Malvinas, no fue considerada en su diseño. Información de inteligencia de fuentes abiertas, revelan que su compartimentaje, la capacidad de aislar departamentos del buque para evitar su inundación o traspaso de humo, era deficiente. Al problema de obsolescencia de diseño, se le podría sumar un bajo nivel de entrenamiento de la dotación en el área de control de averías, lo cual se considera un serio impedimento para el cumplimiento de su principal rol de combate. Las imágenes fotográficas del Moskva, poco antes de su hundimiento, revelan que el incendio, o al menos el humo asociado, se propagó por casi la totalidad del buque, bajo la cubierta principal.


Por otra parte, la unidad contaba con una gran capacidad de defensa antiaérea compuesta por 64 misiles SA-N-6 Grumble con un alcance de 54 millas náuticas, 40 misiles SA-N4 Gecko con un alcance de 8 millas náuticas y seis montajes de 30 mm de defensa puntual, además de una enorme capacidad de detección aérea con modernos radares de rebusca 3D y de control de fuego, además de potentes equipos de guerra electrónica que le habrían permitido detectar a tiempo el radar de auto-guiado del misil Neptun, como también interferirlo y engañarlo. A pesar de todo esto, nada evitó que al menos dos misiles lo impactaran, evidenciando claramente una guardia de combate, al menos, poco atenta, una relajación en cuanto a la ejecución de procedimientos operacionales estándar y, nuevamente, una falta de capacitación y entrenamiento de la dotación.


Aún no se tiene conocimiento de la cantidad de bajas sufridas, ni el relato oficial del catastrófico evento. A pesar de esto y tomando en consideración lo ya planteado, es posible bosquejar algunas conclusiones preliminares y también plantear algunas reflexiones asociadas.


Los nombres de los buques importan y este factor, aunque parezca de menor relevancia, debe ser considerado a la hora de planificar y colocarlos en una situación de alto riesgo, si las circunstancias así lo ameritan.


Los buques de combate cumplen con distintas funciones en la guerra en el mar, algunos poseen capacidades antiaéreas y antisuperficie, como el Moskva, otros se especializan en la guerra antisubmarina o en contraminado. Sin una adecuada protección, materializada por sistemas de armas confiables, capaces de enfrentar la amenaza adversaria, y sistemas de control de averías que aseguren su supervivencia al recibir daños, fracasarán en el cumplimiento de su misión. Más importante aún, estos buques deben contar, no tan sólo con un moderno equipamiento y poderosas capacidades militares, sino que con una dotación de excelencia, motivada, instruida y entrenada capaz de combatir eficazmente con su buque, incluso recibiendo graves daños y averías, que de seguro los recibirá durante la batalla. Estas lecciones no pueden dejar de ser tomadas en cuenta, de lo contrario se podría correr la misma suerte que el desafortunado Moskva, el cual no llegó a alcanzar la gloria.

Sello Postal

Sello postal lanzado por el Correo Nacional de Ucrania el 12 de abril de 2022 (dos días antes del hundimiento del Slava).




Ronald McIntyre

Profesor de la Academia de Guerra Naval

Magister en Ciencias Navales y Marítimas

Candidato a Doctor en Historia en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso