Efecto de la pandemia en la economía global

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Estudios revelan que hasta mayo de 2021 en todo el planeta habrían perdido la batalla en la lucha contra la COVID-19 aproximadamente 4 millones de habitantes; los datos lucen un tanto conservadores puesto que la OMS estima que las muertes podrían estar por encima de 6.8 a 10 millones de los fallecidos reportados. Este enemigo al que no se lo puede ver a simple vista, ni menos combatir con las armas sofisticadas existentes sigue mutándose cada día, y con ello quitándole la vida a la población en el mundo y destruyendo a su paso su debilitada economía.

Se observa en términos porcentuales que de un total aproximado de 4 millones de personas que habrían perdido la vida en lo que va de la pandemia hasta mayo de 2021, el 47,50% serían del continente americano, mientras que el 30,25% corresponderían al continente europeo, el 17.60% del continente asiático, en el africano habrían muerto el 4,6% y finalmente en Oceanía un promedio equivalente al 0,04%.

Llama la atención que el mayor número registrado hasta ahora de la población que sucumbió frente a la pandemia no fue aquella que vivía en las zonas vulnerable de las regiones de la África Subsahariana y el sur de Asia, o países en “vías de desarrollo” que históricamente han sido considerados como los pobres del planeta, producto del bajo nivel de ingresos de sus habitantes, bajo nivel de vida, total dependencia económica, baja atención de salud, deficiencia en la alimentación y alto grado de insalubridad. los

Las estadísticas revelan que el mayor porcentaje de los que perdieron la vida por la emergencia sanitaria, fueron personas que en su mayoría poblaban los países denominados desarrollados o del primer mundo que se ubican en América, Europa y Asia, en donde sus habitantes en su mayoría disfrutan de una excelente calidad de vida, un adecuado sistema de salud, un elevado ingreso per cápita, un adecuado desarrollo humano y por tanto, gozan de un alto grado de salubridad.

El impacto de la pandemia con relación a los que perdieron la vida es más alto en los países ricos en donde sus habitantes experimentan mejores estándares vida, pero en términos de incremento de la pobreza y la pobreza extrema es mucho más drástica en los países pobres, según el Grupo del Banco Mundial, (GBM) estima que el crecimiento de nuevos pobres es alarmante y la mayoría de aquellos se encontrarían viviendo en Asia Meridional y el otro grupo estaría ubicado en África en el Sur del Sahara.

El inicio de la pandemia que se ubica en los primeros días de enero de 2020, al mismo tiempo que ha generado un enorme costo por la gigantesca pérdidas de vidas humanas, también habría causado profundo deterioro a la economía global, que incluso se ha llegado a sostener que el volumen de pérdidas experimentadas solo se podría comparar con la vivida en el “Octubre negro” de 1929 del siglo pasado, conocida como la Gran Depresión, que pulverizó la bonanza económica aparente que vivía Estados Unidos a partir de los años 20 y que posterior, condujo a la civilización a la Segunda Guerra Mundial.

La economía global fue sitiada por la paralización planetaria de las actividades productivas que, con la denominada cuarentena, la población fue obligada a quedarse en casa, con lo cual se detuvo todo el aparato productivo; las fábricas y sus maquinarias interrumpieron las cadenas de suministros, se suspendió la transportación por tierra, aire y mar, los mercados colapsaron y con ello se vieron afectados gravemente la dinámica económica y financiera propia del sistema capitalista.

De igual manera, la pandemia impactó de forma negativa en los mercados de valores mundiales, la especulación financiera se vio disminuida, las exportaciones experimentaron una gran contracción, reducción de los ingresos fiscales, las empresas manufactureras y comerciales grandes y medianas paralizaron sus procesos productivos, su comercio y además se estima que las más afectadas durante lo que va de la crisis sanitaria serían las organizaciones empresariales de tipo familiares tanto como micro y pequeñas empresas ubicadas en los países pobres o de bajos ingresos.

Si bien, las pérdidas económicas por efecto de la pandemia hasta ahora son incuantificables por el poco acceso que se tiene a la información, con seguridad más adelante, en la pos pandemia cuando se tenga la opción de acceder a datos reales, se podrá determinar la verdadera magnitud de la crisis global que se encuentra enfrentando la humanidad.

Por ahora la humanidad deberá enfrentar la grave situación económica, la cual se estima que experimenta una mejoría; se sostiene que para la recuperación económica y salir del trauma de 2020 se requiere que toda la población acceda a la vacunación anti COVID, y que a partir de la vacuna, vendrá un proceso de reactivación y con ello la discusión se centrará en si el proceso hacia el crecimiento económico será de manera “extensiva” o “intensiva”; pero independientemente del rumbo que se tome, no hay dudas que la pandemia nos cambió para siempre y ya nada volverá a ser como antes.


Prof. Félix S. Pilay Toala

Doctor. Economista, Magister en Administración Pública.

Pontificia Universidad Católica del Ecuador sede Santo Domingo

ptfs@pucesd.edu.ec