​Verdadero crecimiento sostenible

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Juan David Quijano


El concepto de Sostenibilidad o Sustentabilidad adquiere día a día mayor relevancia a nivel nacional e internacional y cada vez son más las personas, gobiernos o grupos de interés que consideran este aspecto como algo relevante al momento de tomar decisiones de inversión.

Pero el concepto de “Desarrollo Sostenible”, no es un concepto nuevo, sino que aparece por primera vez en 1987 con la publicación del Informe Brundtland, publicado para las Naciones Unidas, por parte de una comisión liderada por la ex primera ministra noruega Gro Harlem Brundtland y donde se analizaban y criticaban las políticas de desarrollo económico y de la globalización y se alertaba de las posibles consecuencias medioambientales negativas que esto podría tener, procurando buscar posibles soluciones a los problemas derivados de la industrialización y del crecimiento de la población.

En este informe, se utilizó por primera vez el término “Desarrollo Sostenible”, definido como aquel que satisface las necesidades del presente sin comprometer las necesidades de las futuras generaciones, garantizando un equilibrio entre crecimiento económico, cuidado del medio ambiente y bienestar social.

En función de lo anterior, se plantean varios objetivos, como son:


 La erradicación de la pobreza.

 Acceso universal a servicios básicos, como agua y energía.

 Educación inclusiva.

 Trabajo digno.

 Reducir las desigualdades de género.

 Cuidar el medio ambiente combatiendo el cambio climático.


Los expertos señalan que para lograr estos objetivos se deben conjugar tres aspectos importantes: Desarrollo Económico, Desarrollo Social y Protección del Medio Ambiente.

Sin duda que si esto se materializara en plenitud, tendríamos una sociedad más justa e inclusiva, un crecimiento responsable y por consiguiente, un mundo mejor. Pero una vez más, siento que, en todas estas definiciones y declaraciones de buena intención está ausente la figura de Dios, que en mi opinión es el componente esencial o la piedra angular para construir una sociedad más justa y sustentable.

Personalmente creo que, si no incorporamos a Dios como eje central en nuestras vidas y en cada iniciativa de carácter económico, político o social, siempre faltará la pieza más importante para resolver la ecuación y el resultado será menor que el deseado.

Quizás por esto el Apóstol Pablo nos dice en el libro de Colosenses, que en Jesús fueron creadas todas las cosas y todas las cosas en Él subsisten, por eso, creo que dejar a Dios fuera de cualquier faceta de nuestras vidas, hará que la fórmula a implementar para lograr una sociedad o un mundo sustentable esté incompleta, por mejores intenciones o más esfuerzo e interés que exista, ya que sólo en Dios todas las cosas se sostienen.

También en el libro de Isaías, Dios le dice a su pueblo que no tenga miedo porque Él siempre los sustentará con su justicia y agrega que Él es quien los sostiene de su mano derecha, y les dice: No teman, yo les ayudo.

Para terminar, les invito a meditar sobre el verdadero crecimiento sostenible de nuestro país, de nuestras empresas o de nuestras familias y a incorporar a Dios como el eje central y esencial para el éxito en este desafío.