​Directorios y verano 2021

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“Vacaciones en alerta”, esta parece ser una forma adecuada de describir este febrero. Los días cálidos y la posibilidad de algunos de alejarse de las rutinas de la ciudad, no alcanzan para la desconexión total. Es que hay demasiadas luces tintineando. En el plano colectivo la promesa del rápido avance de la vacunación masiva, la inquietud por el impacto de una creciente ola de inmigración, la angustia por la crítica situación que viven nuestros compatriotas en la Araucanía, el contexto de campaña por las diversas elecciones en curso y, en general, la tensión propia de una sociedad que se está moviendo y de la esperamos que nazca lo nuevo y mejor, pese a que algunos nos auguran lo peor.

Por eso, mientras cocinamos un rico almuerzo familiar o leemos ese libro tantas veces postergado durante el año, aparecen los cuestionamientos que nos rondan. Aunque la pregunta basal podría ser ¿cómo será este año?, es preferible que la pregunta movilizadora sea ¿qué haré para enfrentar todo lo que este 2021 nos traerá? Esta segunda pregunta invita a centrarnos en los modelos mentales con que hacemos sentido de lo que vivimos, y a partir de los cuales tomamos decisiones para actuar.

Esta constatación es particularmente importante para los directorios ya que son los que deben tomar la bandera de la innovación, la transformación y la aceleración de las empresas. Mientras los gerentes están sumidos en las urgencias de la turbulenta gestión actual, son los directorios los responsables de liderar la oxigenación de nuestros modelos mentales, repensar los modelos de negocios y atreverse a explorar nuevos modelos organizacionales.

De los modelos mentales destaquemos la identidad, los valores que inspiran y el alma de la empresa que guía hacia la coherencia en armonía con el bien común. De los modelos de negocios necesitaremos que sean abiertos y dialogantes con los stakeholders y la comunidad en que se inserta (somos siempre parte de un sistema mayor y mirarnos el ombligo solo refuerza nuestra miopía). Los modelos organizacionales deben ser flexibles para posibilitar la experimentación, en constante revisión como proceso de aprendizaje y naturalmente ajustados a la dinámica de los acontecimientos. Este es nuestro nuevo plan de juego, el destinado a renovar el viejo plan estratégico.

Hace más de 25 siglos Sun Tzu escribió “El Arte de la Guerra”. Sus propuestas de táctica y estrategias siguen siendo vigentes por su profundidad y porque no solo son aplicables al campo de batalla. Hoy quiero recordar dos de sus frases célebres que me parecen especialmente inspiradoras para este nuevo ciclo que iniciamos. La primera sirve para apostar por maneras distintas de crear acuerdos y soluciones: “La mejor victoria es la que se consigue sin luchar”. La segunda, es para remarcar los particulares desafíos que tenemos para construir sinergias y colaboración: “No hay más de cinco colores primarios, pero en combinación estos pueden producir la gama de colores completa”.

Mientras buscamos el cobijo de la sombra de un árbol o recargamos energías frente al mar, les deseo un feliz término de febrero.


Gonzalo Jiménez Seminario

CEO Proteus Management & Governance

Profesor de ingeniería UC