FMI mejora perspectivas para la economía chilena, advierte sobre compleja reapertura de actividad mundial

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Fmi

Un retroceso menor al previsto en junio anotaría la economía chilena este año, de acuerdo al Informe de Perspectivas de la Economía Mundial de octubre (WEO, por su sigla en inglés) publicado este martes por el Fondo Monetaria Internacional (FM). El organismo estima que PIB de nuestro país caería en un 6% en el ejercicio, inferior al repliegue de 7,5% previsto en su reporte de hace tres meses, mientras que para 2021 estima un crecimiento de 5%, medio punto superior al proyectado a mediados de año.

En materia de inflación, el Fondo anticipa un ascenso de 2,9% en 2020 y de 2,7% el año entrante, al tiempo que para el desempleo pronostica una tasa del 11,4% en diciembre y de 10,2% hacia fines del próximo ejercicio.

En cuanto a la actividad mundial, la entidad consignó que “está comenzando a dejar atrás los mínimos en los que cayó durante el Gran Confinamiento del mes de abril. Pero como la pandemia de COVID-19 continúa propagándose, muchos países han disminuido el ritmo de reapertura y algunos están volviendo a instituir confinamientos parciales para proteger a las poblaciones susceptibles. Aunque la recuperación de China ha ocurrido con más rapidez de lo esperado, el largo camino que deberá recorrer la economía mundial para retomar los niveles de actividad previos a la pandemia sigue siendo susceptible a obstáculos.”


Perspectivas a corto plazo


Según las proyecciones, el crecimiento mundial alcanzará –4,4% en 2020; o sea, una contracción menos grave que la pronosticada en la Actualización de junio de 2020 de Perspectivas de la economía mundial (informe WEO). Esta revisión refleja niveles del PIB mejores que los previstos para el segundo trimestre, en particular en las economías avanzadas, cuya actividad comenzó a mejorar antes de lo esperado cuando los confinamientos se hicieron menos estrictos en mayo y junio, así como también indicios de una recuperación más fuerte en el tercer trimestre. El crecimiento mundial está proyectado en 5,2% en 2021, un poco menos que lo pronosticado en la Actualización de junio de 2020 del informe WEO, dado que la desaceleración prevista para 2020 será más moderada y es consecuente con las expectativas de persistencia del distanciamiento social. Tras la contracción de 2020 y la recuperación de 2021, el nivel del PIB mundial en 2021 estaría apenas 0,6% por encima del de 2019. Las proyecciones de crecimiento implican amplias brechas negativas del producto y elevadas tasas de desempleo este año y el próximo, tanto en las economías avanzadas como en las de mercados emergentes.


Perspectivas a mediano plazo


Según las proyecciones, tras el repunte de 2021, el crecimiento mundial irá enfriándose hasta rondar 3,5% a mediano plazo. Eso implica un avance meramente limitado hacia la senda de actividad económica proyectada para 2020–25 antes de la pandemia, tanto en las economías avanzadas como en las de mercados emergentes y en desarrollo. Asimismo, representa un duro revés a la mejora proyectada de los niveles de vida promedio de todos los grupos de países. La pandemia borrará el progreso realizado desde la década de 1990 hacia la reducción de la pobreza mundial y agudizará la desigualdad. Las personas que dependen de un salario laboral diario y no gozan de la protección de una red de seguridad formal quedaron expuestas a pérdidas repentinas del ingreso cuando se impusieron las restricciones a la movilidad. Entre ellas, los trabajadores migrantes que viven alejados de su país de origen tienen un acceso aun menor a las redes de apoyo tradicionales. Este año, casi 90 millones de personas podrían caer por debajo del umbral de privación extrema de USD 1,90 al día. Además, el cierre de las escuelas durante la pandemia plantea un nuevo reto significativo que podría constituir un grave revés para la acumulación de capital humano.

Las perspectivas de crecimiento opacadas a mediano plazo van acompañadas de un significativo aumento proyectado del stock de deuda soberana. Las revisiones a la baja del producto potencial también implican una base tributaria más pequeña que la prevista a mediano plazo, lo cual agrava las dificultades de servicio de la deuda.

La proyección de base supone que el distanciamiento social continuará en 2021, pero que irá disminuyendo a medida que crezca la cobertura de la vacuna y mejoren las terapias. Se supone que para fines de 2022 la transmisión local del virus habrá disminuido a niveles bajos en todas partes. Las proyecciones a mediano plazo también suponen que las economías experimentarán daños perdurables debido a la profundidad de la recesión y la necesidad de cambio estructural, lo cual acarreará efectos persistentes en el producto potencial. Estos efectos incluyen costos de ajuste e impactos en la productividad de las empresas supervivientes a medida que mejoren la seguridad de los lugares de trabajo, la amplificación del shock debido a las quiebras de empresas, la costosa reasignación de recursos entre sectores y la salida de la fuerza laboral de trabajadores desalentados. Se prevé que los daños perdurables se sumarán a las fuerzas que han afectado negativamente el aumento de la productividad en muchas economías en los años previos a la pandemia: un aumento relativamente lento de la inversión que enlentenció la acumulación de capital físico, mejoras más pequeñas del capital humano y un avance más lento de la eficiencia lograda al combinar la tecnología con los factores de producción.


Riesgos


El informe consigna que la incertidumbre en torno a la proyección de base es inusitadamente aguda. El pronóstico se basa en factores económicos y de salud pública que son inherentemente difíciles de predecir. Una primera capa está relacionada con la trayectoria de la pandemia, la respuesta que debe darle la salud pública y los trastornos asociados de la actividad interna, particularmente en el caso de los sectores donde el contacto es intensivo. Otra fuente de incertidumbre es la magnitud de los efectos de derrame mundiales generados por la debilidad de la demanda, la disminución del turismo y la disminución de las remesas. Un tercer conjunto de factores tiene que ver con el ánimo de los mercados financieros y sus implicaciones para los flujos internacionales de capital. Además, existe incertidumbre en torno al daño sufrido por el potencial de oferta, que dependerá de la persistencia del shock producido por la pandemia, el alcance y la eficacia de las políticas de respuesta y el grado de incompatibilidad entre los recursos sectoriales.

El avance de vacunas y tratamientos, así como los cambios adoptados en los lugares de trabajo y por los consumidores para reducir la transmisión, podrían permitir a la actividad retomar los niveles previos a la pandemia más rápido que lo previsto actualmente, sin desencadenar repetidas olas de infección. Asimismo, una prolongación de las contramedidas fiscales en 2021 podría empujar el crecimiento por encima del pronóstico, que incluye solo las medidas aplicadas y anunciadas hasta la fecha.

Ahora bien, el riesgo de que los niveles de crecimiento resulten peores de lo proyectado sigue siendo considerable. Si el virus vuelve a surgir, el avance de los tratamientos y las vacunas es más lento de lo previsto o el acceso de los países a estos sigue siendo desigual, la actividad económica podría defraudar las expectativas, con renovado distanciamiento social y confinamientos más estrictos. Teniendo en cuenta la gravedad de la recesión y la posible cancelación del respaldo de emergencia en algunos países, un número creciente de quiebras podrían agravar las pérdidas en términos de puestos de trabajo e ingresos. El deterioro del ánimo de los mercados financieros podría provocar una repentina suspensión de préstamos nuevos (o del refinanciamiento de deudas) a economías vulnerables. Además, los efectos transfronterizos de derrame producidos por el debilitamiento de la demanda externa podrían amplificar los shocks específicos de algunos países.


Proyecciones Eco mundial