EL BID de Trump

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Mbrunaud


El estadounidense Mauricio Claver-Carone acaba de ser electo presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, convirtiéndose en el primer presidente no latinoamericano que ha tenido el banco desde su constitución en 1959.

Importa recordar que su primer presidente fue el chileno Felipe Herrera Lane, entre los años 1960 a 1970, quien era un connotado abogado y economista, que concibió al banco como el motor del desarrollo regional.

Desde su conformación, todos los presidentes han sido latinoamericanos, lo que se enmarca dentro del espíritu de su fundación en palabras del presidente Eisenhower, en su recordado discurso ante las Naciones Unidades en agosto de 1958, cuando relacionó el éxito de la institución con la dirección en manos de los países latinoamericanos.

Siempre se pensó en tener equilibrios, su sede en Washington, un presidente latinoamericano y la vicepresidencia para un estadounidense. Con la elección de Claver-Carone se ha roto una tradición o precedente de seis décadas, se han pasado a llevar los acuerdos reconocidos desde la primera Asamblea de Gobernadores del BID, en febrero de 1960, a tal punto que muchos líderes regionales, entre ellos, el expresidente Ricardo Lagos, han hablado de carencia de validez política de la elección, y jurídicamente cuestionable por afectar el Derecho Internacional, insinuando la posible declaración de nulidad de la misma.

El gobierno de Chile se abstuvo de votar en favor del único candidato, al igual que otros 16 países que representan el 31,23% de los votos, en el entendido que desde un inicio la idea era postergar la elección, lo que no prosperó y de allí que lo aconsejable era abstenerse. El fundamento de la postergación era centrarse en la pandemia mundial y sus efectos sanitarios, económicos y sociales, como así también, dar tiempo que surgieran candidatos latinoamericanos fuertes, ya que el único promovido hasta antes de la misma era el argentino Gustavo Béliz, quien como era de esperar, no logró conseguir los votos necesarios.

Más allá de la nacionalidad del presidente, importa centrarse en determinar que está detrás de este cambio de USA, si es solo un nuevo capricho de Trump o hay algo más que llevó a cambiar la tradición de su presidente no gringo afectando el Derecho Adquirido de ser un latinoamericano.

La pregunta es si con su nuevo presidente se ve afectado el carácter técnico del banco, en el entendido que esta elección marca un nuevo rumbo más ideológico. Hay desconfianza ya que se ve la intención de Trump de aumentar la influencia en la región y otros creen que su gobierno busca contrarrestar la creciente influencia China en América Latina, a través del financiamiento de diversas inversiones.

Lo que es claro que el nombramiento de un estadounidense, poco antes de la elección presidencial en los EE.UU., puede generar una politización de la institución. De otra parte, existe temor que las ayudas a través de créditos se focalicen en economías afines a USA, en detrimento de aquellas economías contrarias ideológicamente, como Venezuela, Cuba, Argentina, entre otras y que han sido criticadas por el nuevo presidente en reiteradas ocasiones.

La reflexión final es si será cierto que el interés real es fomentar el “panamericanismo”, como principio rector, y superar la crisis económica generada por el Covid-19, o se pretende transformar al Banco en un instrumento desesperado para frenar la expansión de China en la región.


MIGUEL BRUNAUD RAMOS

Profesor de Derecho Económico

Facultad de Derecho de la Universidad de Chile