Sin paracaídas

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Javier Fuenzalida A


La opinión pública, por no decir todo el país, hace mucho tiempo que viene reclamando por los gastos inútiles del estado o por el mal uso de los recursos que los contribuyentes le entregan al estado.

Latam es una sociedad constituida en Chile, prácticamente extranjera, controlada en un 21 % son chilenos, Delta de Usa (20 %) Emiratos (10 %) brasileros y el resto, 38 % minoritarios nacionales y extranjeros. Se acaba declarar en cesación y optó por acogerse al capítulo 11 de la ley americana para iniciar una renegociación financiera (condonaciones, plazos, tasas de interés y dinero nuevo) en lugar de hacerlo de acuerdo con la ley 20720 de insolvencia y reorganización. Hasta hoy 30 de mayo, de acuerdo con el boletín diario de la Superintendencia de Insolvencia, la fallida Latam no ha recurrido a esa instancia, aunque sí lo hizo a la Comisión del Mercado Financiero para reconocer su falencia respondiendo a una requerimiento de ese ente estatal que según señaló que se había enterado por la prensa como se lo indicara en una de la comunicaciones enviadas a esa empresa.

Su primer intento, al menos en forma pública, fue “tantear” al gobierno chileno para que le tirara el salvavidas monetario, gestión que por razones obvias nació muerta. Insólito para una empresa, aunque constituida en Chile, sus controladores son casi en un 40 % son extranjeros.

Afirma Latam que, para inicio de las conversaciones, necesitan US $ 1.600 millones más nuevos aportes de sus socios para sobrevivir e iniciar la renegociación de un pasivo de US $ 18.000 millones. Esta semana debió haber pagado US $ 9,2 millones en intereses a los tenedores de bonos de US$ 1.021 millones, entre otros las AFP (La superintendencia de AFP mantiene silencio al respecto) pero no lo hizo.

Cuando una empresa entra en cesación de pagos se produce automáticamente la aceleración de los pasivos vigentes. En este caso, Latam ha preferido recurrir a la ley norteamericana ya que la mayoría de sus acreedores están en ese país. Causa extrañeza que aún no haya declarado su insolvencia a la Superintendencia de Insolvencia chilena y la Superintendencia de AFP informando sobre la decisión de no pagar los intereses devengados por lo bonos que debían haberlo efectuado esta semana.

Solicitar al gobierno que la proteja financieramente constituye un acto imprudente y temerario (una patudez en el lenguaje popular). Obviamente el gobierno rechazó tal impresentable idea, sobre todo cuando entre los controladores hay inversionistas de Usa, Brasil y de los emiratos. Estos últimos siempre nadando en billones de dólares.

Si el gobierno aceptara ¿Qué política adoptará si durante la presente recesión quiebran otras empresas? Los estados financieros al 31 de marzo publicados esta semana de empresas como CMPC, Censcosud, Aquachile, Agropesur, Celulosa Arauco presentan también cuantiosas pérdidas. No se sabe si alguna, sin pudor, acudió a La Moneda.

Los sorprendente es que en los medios políticos y la prensa han surgido voces de apoyo y salvar Latam como lo manifestó hoy jueves el Mercurio en su editorial y como lo han declarado los ex ministros Andrés Velasco y Céspedes y lo reiteró el ministro de hacienda ayer en el parlamento.

Si los bancos extranjeros están dispuestos a renegociar, condonar y otorgar los nuevos créditos es problema de ellos. No nos incumbe. Si se produce una capitalización que diluya y pierda el control de los actuales accionistas mayoritarios, tampoco es de interés nacional prioritario. Pero si el estado chileno abre su billetera o las avales sería una decisión inaceptable cuando tiene un compromiso ineludible con la población de bajos nivel socio económico.

Quienes apoyan este acto caritativo sostienen que es una empresa estrategia para el país. Falso. Cualquier empresa que no sea Pyme sería igualmente estratégica. Si los acreedores de Latam le exigen el pago de las deudas vencidas, y si tuviera que pagar todos sus pasivos exigibles, quedaría reducida a algo más que un Pyme y limitarse a trasladar pasajeros entre Cachiyuyo y Pitrufquen. Latam es una empresa de papel porque del activo de US $ 21.000 millones su contrapartida son deudas por US $ 17.800 millones, un 85 % y un exiguo patrimonio de US $ 3.200 millones. Sobrevivirá en la medida que sus acreedores lo permitan.

Es cierto que el coronavirus y la recesión mundial está afectando miles de empresas en todas partes del mundo. Son los riesgos inherente a toda actividad económica y es para ello que se constituyen fondos de reservas, se contratan seguros, se, negocian avales y garantías. Sobrevivirán las más sólidas, confiables y menos riesgosas. E n el caso de Latam, sus resultados desde el 2018 muestran lo contrario hasta la Fecu publicada este fin de semana.

La actual crisis que están enfrentando las líneas aéreas no es una novedad. En los años 80 y 90 hubo crisis semejantes en el sector de transporte aéreo mundial y muchas empresas “emblemáticas” desaparecieron, no así sus pasajeros que viajaron en las sobrevivientes o las que surgieron posteriormente.

Quedaron en el camino algunas que eran reputadas como sólidas, como Braniff, Pan American, Eastern en USA. En Europa no hubo quiebras generalizadas porque muchas de las empresas aéreas fallidas eran estatales como Iberia, Alitalia, Air France, KLM, SAS, British Airways, etc. Los contribuyentes europeos, sin saberlo, pagaron la cuenta. En la última crisis de la aviación desaparecieron empresas aéreas como Varig en Brasil, Aeroperú, Lloyd boliviana, Air Panama y sobrevivieron las que sus gobiernos decidieron salvar, postergando las necesidades sociales de su población como fue el caso de Avianca, Venezolana de Aviación, Aero México, Mexicana de Aviación, etc.

En el caso presente de Latam, ni siquiera es presentable solicitar el aval del gobierno de Chile, porque no hay seguridad que los acreedores acepten la restructuración financiera o que las banca en qué condiciones y con qué garantías (si aún las hay) le otorgue nuevos créditos ¿En qué situación quedaría el aval del estado chileno, si la propiedad sobreviviente quedara a en manos de inversionistas de otros países?

Algunos se han apresurado a sostener que es muy importante para Chile tener una línea aérea con tráfico internacional, sin aportar argumentos que justifiquen tal idea.

¿Por qué los accionistas de Latam miraron hacia el estado chileno y que algunas figuras públicas y ministros se declaran a favor del salvavidas? ¿Añejo nacionalismo, complejo de inferioridad, estatismo, poder político?

Cuando compramos un pasaje no preguntamos el nombre del piloto ni de qué marca y modelo será el avión en que viajaremos, menos aún, quienes son los dueños de la empresa. No nos interesa en la medida que la línea aérea respete las normas nacionales e internacionales, los tratados internacionales de aeronavegación y las ordenanzas locales que el operador debe observar. Normas que están bajo la fiscalización de las autoridades, en este caso la DGAC. Es suficiente que el día y la hora del vuelo se cumpla y nos da los mismo que el dueño sea Pérez, Smith, italiano, japonés o un emir del golfo.

Los 75 millones de pasajeros que Latam transportó lo harán ahora en línea aérea, maldiciendo a Latam que perdió los recursos con que debía cumplir con los US $ 1.130 millones de millajes acumulados por sus clientes.


Javier Fuenzalida