Falsas Disyuntivas

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Mario astorga (columnista)



Hoy día el país se divide en tres falsas disyuntivas

a) Disyuntiva UNO: Sobre la Asamblea Constituyente.

a. Los que quieren una Asamblea Constituyente como primer paso, previo a todo avance en un Nuevo Pacto Social, ya que el nuevo Chile no es posible con la Constitución de Pinochet

b. Los que creen que no es necesaria una Asamblea Constituyente porque nuestra Constitución tiene los mecanismos para reformarse, como lo han hecho los últimos cinco Gobiernos, los que en su conjunto le han introducido más de 25 modificaciones importantes a la Constitución de Pinochet

¿Porque es falsa esa disyuntiva?

Porque están dadas las condiciones para hacer mejoras sustantivas AHORA en las remuneraciones mínimas, las pensiones mínimas, jornada de trabajo y flexibilidad, en salud, en educación y en impuestos, y TAMBIÉN están das las condiciones para avanzar en una Nueva Constitución o modificación de la existente, ya sea vía Asamblea Constituyente o vía plebiscito, o vía acuerdos en el Congreso.

b) Disyuntiva DOS: Sobre el uso de la fuerza en las manifestaciones.

a. Todos las marchas y manifestaciones han sido pacíficas y la violencia ha sido provocada siempre por las fuerzas de Orden y Seguridad.

b. Mientras no se calme la violencia es necesario que las fuerzas de Orden y Seguridad apliquen todos los instrumentos de que disponen para proteger el patrimonio individual y nacional, ya que salvo pocas excepciones todas las manifestaciones han terminado siempre en violencia contra instituciones, bienes públicos, supermercados, farmacias, y micro y pequeñas empresas.

¿Por qué es falsa esta disyuntiva?

Porque ambas alternativas desconocen que hay cinco grupos de manifestantes, cuatro de ellos no se pliegan a los objetivos de la protesta, sino que la USAN para sus propios fines, pero que SON PARTE de la protesta, los que deben ser tratados de distinta manera que los que se manifiestan pacíficamente.

i. Hay un grupo pequeño pero muy bien organizado que profesan la ideología del anarquismo, algunos de ellos con una buena base conceptual para defender su postura, que están contra este sistema y contra cualquier otro sistema. Los anarquistas profesan la ideología de creer que una sociedad puede funcionar sin autoridades, sin instituciones, sin votaciones. Ven a esta explosión social como una oportunidad de instaurar su “paraíso anarquista”; por ende, así como apoyan la destrucción de los símbolos del sistema neoliberal, igualmente apoyarán más adelante la destrucción de cualquier otro nuevo ordenamiento social que se instaure.

ii. En Chile hay 528.000 NINIs, (jóvenes que ni estudian ni trabajan) muchos de los cuales se sienten, algunos posiblemente con justa razón, totalmente expulsados del sistema. Para miles de ellos las manifestaciones han sido un panorama, a falta de cualquier otro, pero no con la esperanza de “mejorar el sistema para las grandes mayorías” sino para destruir el sistema que los marginó, asumiendo que ya no están en condiciones de integrarse ni a ese ni a ningún otro sistema

iii. El microtráfico de drogas que se sienten muy cómodos con el sistema neoliberal y con los poderes fácticos que le han dado espacio para sus negocios, y que no participan de los objetivos de las marchas, pero sí de los saqueos, porque en ellos consiguen bienes que les pueden ayudar a mejorar sus siempre malas relaciones con los vecinos de los barrios donde operan.

iv. Delincuentes comunes. ¿Han notado que en estos días han disminuido los portonazos? También están cómodos con los espacios del sistema neoliberal les da a su “arriesgado trabajo”. Saben que arriesgan la vida, pero es rentable.

La participación de los grupos iii y iv se comprueba por las más de 150 instalaciones de acopio de mercaderías que ha allanado Carabineros encontrando mercaderías robadas en los saqueos.

v. Finalmente están los millones de manifestantes pacíficos, que están cansados de las muchas injusticias el sistema, aburridos de las promesas de los partidos y dirigentes políticos, que se sienten burlados por las grandes empresas por sus abusos, colusiones, cohecho (AFP, ISAPRES, farmacias, autopistas, etc.), que están escandalizados por la corrupción en casi todo tito de instituciones (políticas, religiosas, de las FFAA y e Orden, de justicia, deportivas, etc.)

¿Por qué es falsa esta disyuntiva?

Porque ambas posturas se han negado a ver la realidad e intentan meter a todos los manifestantes en el mismo saco.

Los que defienden la alternativa: a) Todos las marchas y manifestaciones han sido pacíficas y la violencia ha sido provocada siempre por las fuerzas de Orden y Seguridad, cubren con su manto protector a los anarquistas, a los microtraficantes, a los NINIs sin panorama y a los ladrones comunes, haciéndole un flaco favor a su causa. Si se atrevieran a reconocer en sus declaraciones que en sus manifestaciones se infiltran los cuatro primeros grupos permitiría organizarse a los manifestantes para que cooperasen con la autoridad aislando a esos cuatro grupos de manifestantes que no creen en los objetivos de la movilización, pero que la están usando para sus fines.

Los que defienden la alternativa b) es necesario que las fuerzas de orden y Seguridad apliquen todos los instrumentos de que disponen para proteger el patrimonio individual y nacional, están metiendo en un mismo saco a los millones de manifestantes a nivel nacional que lo han hecho pacíficamente con aquellos de los 4 grupúsculos señalados. Entonces ¿No es posible en Chile manifestarse pacíficamente porque la autoridad no sabe cómo controlar a los pocos infiltrados entre los miles de manifestantes pacíficos?

El acercamiento entre ambas posiciones debiera ser natural si se aplica un mínimo de racionalidad. Exigir a la autoridad no tocar a los manifestantes pacíficos, pero igualmente exigirle usar todos los instrumentos disponibles para controlar y aislar a los 4 tipos de infiltrados señalados.

c. Falsa disyuntiva 3: Sobre el principal mecanismo para implementar los cambios.

i. Para que se hagan las reformas que pide la mayoría es necesario que se elija una Asamblea Constituyente y que el Presidente y el Congreso renuncien.

ii. Todas las reformas que están pidiendo los manifestantes pueden ser implementadas por el actual Presidente y el actual Congreso.

¿Porqué es falsa esta disyuntiva?

Porque no plantea alternativas reales. Por una parte, nuestra constitución no establece la posibilidad de que el Presidente o los Parlamentarios renuncien. Solo pueden dejar sus cargos por muerte o incapacidad que les imposibilite ejercerlos. No existe en el Ejecutivo la disposición y en el Congreso una mayoría suficiente que esté dispuesta a falsear los hechos para hacer posible la destitución y/o renuncia. Por otra parte es indudable que tanto el gobierno como el parlamento carecen de la credibilidad para conducir por si y ante si las reformas necesarias. Cualquiera sea el acuerdo entre el gobierno y el parlamento, por bueno que sea, mantendrá a la ciudadanía movilizada. Ya pasó el momento de estos actores para cambiar la historia, fueron lentos y gastaron más energías en peleas mezquinas, que en buscar los acuerdos para resolver los problemas del país. La hemorragia de importantes propuestas consensuadas entre el ejecutivo y el legislativo en estos días demuestra que los acuerdos eran posibles, pero no existían las voluntades para llevarlos a cabo.

Tendremos, a la chilena, que diseñar un mecanismo que mantenga las prerrogativas constitucionales del poder Ejecutivo y del poder Legislativo, las necesitamos, para no caer en el infantilismo de desmantelar nuestra democracia sin tener alternativas de gobierno y legislaciones que son día a día necesarias.

Necesitamos un Nuevo Pacto Social pero quienes lo suscriban no pueden estar limitados a los partidos políticos, el ejecutivo y el legislativo, sino por representantes de las principales demandas, pero en especial por hombres buenos por su capacidad de representar las demandas levantadas en la movilización, conseguir acuerdos y hacer aportes en contenidos específicos al Nuevo Pacto Socia. Chile tiene un tremendo capital en las miles de instituciones y su voluntarios que trabajan por una sociedad mejor, combatiendo ya sea: la pobreza, la injusticia, la discriminación, el daño al medio ambiente, el derecho a una infancia feliz, el lucro como única motivación empresarial, etc. Tenemos la obligación de utilizar ese capital, la mayoría son instituciones que se han ganado en la calle su respeto, y será fácil que los beneficiarios se sientan interpretados por los líderes de esas instituciones.

Así como el Gobierno ha cometido errores garrafales en estos días (apresurar la salida del Ejército a las calles hablar de guerra, y ofender a través de la boca de varios ministros a los más humildes; así también el parlamento perdió la posibilidad de recuperar parte de su mínima credibilidad al no rebajar a tiempo el número y la dieta de los parlamentarios, al no controlar las reelecciones, al hacer leyes que empeoraron y no mejoraron la vida de las personas, al no ser capaces de consensuar leyes para controlar el vandalismo en las manifestaciones, al no avanzar en la reforma Constitucional, etc. Ambos poderes pueden elegir entre seguir luchando hasta el último día por mantener a raja tabla sus prerrogativas, aniquilando de paso nuestra democracia, sin entender la gravedad del momento actual y hasta que el país colapse, o ceder parte de sus prerrogativas para establecer desde el ejecutivo un Gobierno de Unidad Nacional y desde el Parlamento un Consejo Asesor de hombres buenos, que le de legitimidad a las respuestas elaboradas para hacer frente a las demandas de la población.

Creo que el gobierno, con el apoyo de algunas organizaciones civiles y parte de la oposición se ha esmerado en ir mejorando la calidad de sus propuestas, pero su bajo nivel de credibilidad hará que el país invierta en instrumentos que pueden traer un poco más de bienestar a los más necesitados, pero que no van a traer la paz social. Necesitamos un Nuevo Pacto Social suscrito por líderes más creíbles.


Mario Astorga