Los Mandamientos, El Compliance de Dios

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Juan David Quijano (Columnista)Debido al entorno legislativo cada vez más exigente, junto al aumento de la sensibilidad social respecto de la ética de los negocios, los últimos años hemos visto un incremento por parte de empresas y organismos públicos en la implementación de modelos de prevención de delitos, junto a mejores estándares éticos y legales.

Los riesgos que se buscan prevenir son aquellos que puedan ocasionar responsabilidad penal para la persona jurídica, pago de multas millonarias, daños de imagen, pérdida patrimonial, exclusión de licitaciones o subvenciones públicas, etc.

Dado lo anterior, hace ya algunos años surgió la función de Compliance, que de acuerdo con el Comité de Basilea es una función independiente cuyo objetivo es identificar, asesorar, alertar, monitorear y reportar los riesgos de cumplimiento en las organizaciones, para minimizar la probabilidad de recibir sanciones por incumplimientos legales o regulatorios y asumir pérdidas financieras o de reputación por fallas en el cumplimiento de leyes, regulaciones, códigos de conducta o estándares de buenas prácticas.

Es por eso que hoy en día se habla más bien de cumplimento normativo, ya que el cumplimiento no sólo se refiere a las sanciones penales que pueden recibir las empresas, sino a todo tipo de incumplimientos regulatorios, incluso internos o sectoriales.

De esta forma, la función Compliance busca proteger los intereses de las organizaciones y dar seguridad a sus dueños, directores, ejecutivos y legisladores, respecto de la integridad de la organización, mediante la observancia y fiel cumplimiento de sus obligaciones legales y éticas.

Creo que por esos mismos motivos Dios nos dejó sus mandamientos, para protegernos y darnos seguridad de cumplir fielmente nuestros deberes éticos y morales, mediante la obediencia de nuestros corazones a sus ordenanzas, para traer tranquilidad y paz a nuestras vidas, a veces un tanto atribuladas o cansadas.

Por eso en el capítulo 20 de Éxodo dice:

1. No tendrás dioses ajenos.

2. No te harás imagen de ninguna cosa creada ni te inclinarás a ellas, ni las honrarás.

3. No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano.

4. Acuérdate del día de reposo para santificarlo.

5. Honra a tu padre y a tu madre.

6. No matarás.

7. No cometerás adulterio.

8. No hurtarás.

9. No hablarás falso testimonio contra tu prójimo.

10. No codiciarás cosa alguna de tu prójimo.

Y en Juan 13:34 Jesús nos da un onceavo mandamiento, cuando dijo: Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado.

Aunque algunos de estos mandamientos parecen difíciles de cumplir, es Dios mismo quien nos da la fuerza para hacerlo, si rendimos nuestras vidas ante Él y le entregamos sin reservas nuestro corazón.


Juan David Quijano