​Nos fuimos a la B

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Alain Marchant (Columnista OK)


No se qué pasó con este gobierno y no se que está pasando con Chile. Lo único claro es que en 10 años, a parte de tener mejores celulares y más banda ancha, mejor no estamos.

Si habláramos en lenguaje futbolístico, nos estamos yendo a la B (segunda división). No hacemos goles, los DT son una vergüenza al igual que los directores y dueños de los equipos, que se llenan de dinero arriba, pero eso no baja al equipo para contratar mejores jugadores, ni apoyar las divisiones inferiores. Sumamos y sumamos fechas y nada de goles, algunos empates, pero no nos da para disputar ninguna copa importante a nivel mundial. Quisimos ingresar a la OCDE, pero nos falta ritmo, piernas, con suerte aguantamos el primer tiempo. Todos quieren cobrar millones, trabajar poco y muchas vacaciones, pero eso se hace cuando hay resultados. Estamos como los viejos cracks que viven de glorias pasadas, pero ya no corren, pasamos lesionados y vivimos de las promesas que el próximo partido será distinto. El problema es que las cifras no mienten. Se puede comentar que el pasto no estaba verde, que el VAR, el árbitro, pero nada. El marcador manda.  El primer semestre cerramos el PIB con un 1,8% y Felipe Larraín sigue dándonos esperanzas, que a estas alturas, está bien para un sermón religioso. Todos estamos ajustando nuestras predicciones más a la baja para el 2019 y el 2020. Más aun, con un entorno tan volátil como el externo, que no sólo pasa por China y EE.UU. sino que Europa también con Inglaterra con un Brexit, que si ocurre sin acuerdo será pésimo para la economía y Alemania que tuvo una caída de 0,1% del PIB entre abril y junio. El Banco Central de éste país además, ya alertó de una posible recesión técnica para el tercer trimestre. Camila Vallejo y el resto de políticos de distintas banderas quieren bajar horas de trabajo sin estudios serios, salvo columnas de opinión, todo con miras a ganancias políticas, en vez de ver si la billetera aguanta y sin querer aceptar flexibilidad laboral que es para donde todo el mundo va. Ojalá las pymes pudieran darse el lujo de irse más temprano, jefes y empleados y que las ventas y sueldos se mantuvieran inalterados. Ojalá que también se tuviera esa misma fuerza de convicción y consenso para recortar operadores políticos y bajarse los sueldos. Porque para usted y para mí, el valor de la entrada al partido llamado Chile, para el espectador de a pie, seguirá subiendo y subiendo cada año, mientras no se corte la grasa del estado y se sigan prometiendo beneficios sociales sin respaldo de las arcas fiscales. La época de ministros de hacienda como Aninat y Velasco se extraña, donde la razón y los números primaban por sobre las presiones de abrir la billetera de los populistas de turno o sobre las rabietas de redes sociales. El político inescrupuloso prometerá siempre para ganar unos “likes” o votos en las próximas elecciones. Quizás eso es lo que está pasando, se está gobernando para las audiencias digitales cosa que no existía antes y se quiere ser popular en vez de ser un buen líder. No podemos permitir que los políticos gasten lo que no tenemos porque entonces, terminaremos como Argentina. No podemos aceptar una política infantil donde un partido le cierra las puertas al gobierno porque se siente ofendido o se busca hacer lo que se quiere. Así todos terminaremos como pasa en la B, todos en la cancha agarrándonos a patadas porque alguien simplemente se extralimitó.



Alain Marchant

General Manager

Seven Seas