Crónica de una muerte anunciada

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Enrique Goldfarb (columnista)


esde que la DC decidió ir con colores propios a la elección presidencial, optando por la dura senda de olvidarse del poder, al menos el presidencial, es que el futuro de la Nueva Mayoría se vio ensombrecido. Más aún, ante la emergencia del Frente Amplio, que se suma al PC como elementos indeseables para ese partido político.

Y ahora, cuando se ha puesto a prueba la necesidad de negociar las reformas duras, específicamente la reforma de pensiones, es que la primera escisión fuerte de la oposición aparece notoria. Pueden venir otras. El Frente Amplio está en conversaciones con el PC para ir juntos a las municipales. No creo que los elementos moderados del PPD y del PS - que aunque difíciles de encontrar, los hay - estén contentos con ese approach. Y puede haber un distanciamiento grande entre pactos electorales y pactos programáticos, por lo que aparte de lograr algunos puestos, podrían no significar mucho en términos de alianzas más densas.

El momento político que se está viviendo es de vital importancia para el futuro económico y social del país. Es crucial alejar del poder a la oposición de izquierda, obstruccionista y retardataria del progreso y de las libertades. Y en esto la DC juega y jugará un papel decisivo. Es indudable que la DC tiene el componente social muy dentro de su ADN, pero también, al menos una parte importante de su estamento pensante, se da cuenta de la importancia del crecimiento económico y el clima y legislación que este necesita para poder dar su potencial. Y el crecimiento va unido a la economía de mercado y a la propiedad privada de los medios de producción. La diferencia con la derecha es que la DC está dispuesta a sacrificar una cuota más del crecimiento económico y de la libertad de mercado que lo que está dispuesta a hacer la primera. Pero, en términos de grados, si hubiera que estandarizar la clasificación, la DC está más cerca de la derecha que lo que está con la coalición PS-PPD- FA- PC.   


Enrique Goldfarb