Abogado Mauricio Daza y nuevo juicio Cascadas: "Estamos más firmes que nunca"

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Mauricio Daza



El pasado viernes 14 de junio se inició el segundo juico oral en contra de Aldo Motta Camp, ex gerente general de las “sociedades cascadas” de propiedad de Julio Ponce Lerou, a través de las cuales ejerce control sobre Soquimich. Lo anterior, después que en un voto dividido tres a dos, la segunda sala de la Corte Suprema decidiera anular el primer juicio oral donde Motta fue condenado por delitos de manipulación bursátil y abuso de mercado. En este contexto, hablamos con Mauricio Daza Carrasco, quien es uno de los abogados querellantes en el caso cascadas, donde se refiere a la decisión de Motta de no declarar en este segundo juicio, sus proyecciones sobre el proceso, y lo que señala como una estrategia comunicacional para atacarlo.

¿De que manera afecta las posibilidades de la Fiscalía y querellantes el hecho que la Corte Suprema haya anulado el primer juicio donde se condenó a Aldo Motta por delitos de manipulación bursátil y abuso de mercado?

De ninguna forma. La defensa de Motta invocó muchos argumentos para solicitar la anulación del primer juicio, dentro de las cuales estaba la inexistencia de los delitos que se imputaban, la incompetencia del tribunal, la existencia de una serie de supuestas infracciones de garantías constitucionales del imputado a lo largo de todo el proceso, entre otras de similar gravedad. Lo que al final ocurrió fue que la segunda sala de la Corte Suprema, en un voto dividido tres a dos, decidió acoger sólo un argumento. Esto a partir de sostener que el fallo dictado en el primer juicio haría referencia a hechos que no estarían incluidos en la acusación presentada en contra de Motta por la fiscalía y querellantes, específicamente en el denominado “caso 6”, donde se imputa la existencia de una serie operaciones fraudulentas hechas de manera sistemática a fin de beneficiar al controlador de las cascadas, a costa de los accionistas minoritarios. Para colocarlo en términos simples, el fallo de mayoría que acoge la petición de nulidad reprochó una supuesta falla cometida en la sentencia del primer juicio, en términos tales que si en este segundo juicio el tribunal condena por el mismo caso seis, pero limitándose a mencionar sólo los hechos contenidos en nuestras acusaciones, el supuesto vicio no se produciría. Pero lo más importante es que todas las demás causales, que eran las más graves y que de ser acogidas por la Corte Suprema habrían afectado nuestras posibilidades en un segundo juicio, no fueron consideradas.

¿Cómo se enfrenta un segundo juicio en un caso complejo, después de que durante el primero ya se presentaron y discutieron cientos de pruebas durante más de siete meses?. ¿Algo puede variar?

Nunca es igual, ya que se trata de un nuevo juicio, mas allá de que todos quienes intervenimos en el caso sabemos con mayor exactitud cuales son las pruebas de las partes y la forma en que cada uno las ha buscado sostener o desacreditar. No va a ser la mera repetición de lo que ya sucedió, lo que puede dar pie a resultados diversos, considerando además que estamos frente a nuevos jueces. En todo caso nuestra convicción se encuentra intacta, y estamos más firmes que nunca. Nosotros vemos este segundo juicio como una tremenda oportunidad para obtener condenas que sean sustancialmente mayores a las que se dictaron en el primer juicio. Esto, sobre todo si se considera que conforme el número de operaciones y montos involucrados, además del carácter de las personas que intervinieron en los hechos que se imputan, estamos por lejos y sin exagerar, frente al proceso criminal sobre manipulación bursátil y abuso de mercado más importante de la historia judicial chilena. Nuestra acusación es sólida, y la prueba que tenemos es contundente.

Durante el primer juicio, Aldo Motta declaró durante más de un mes frente al tribunal. Sin embargo, en este segundo juicio cascadas, Motta decidió no declarar. ¿Los sorprendió esa decisión?.

Efectivamente el acusado Motta declaró con lujo de detalles durante el primer juicio sobre todas las operaciones incluidas en la acusación y su participación en ellas. De hecho, durante el mes y fracción en que estuvo declarando, utilizó una pizarra para graficar la información que incorporaba al juicio. En ese contexto, la decisión de no declarar en este segundo juicio en la oportunidad precisamente establecida en la ley para esos efectos, no sólo contrasta fuertemente con lo que ocurrió en el primer juicio, sino que llama la atención. Habitualmente cuando un imputado enfrenta un juicio donde se le está juzgando por delitos que tienen asignadas penas altas, y que en caso de condena implican una privación de libertad efectiva, las defensas deciden presentar al imputado a declarar. Esto, ya que a partir de aquello se puede construir una atenuante de colaboración sustancial, lo que permite bajar el rango de las penas y acceder a su cumplimiento en libertad si hay condena, especialmente si el imputado no tiene antecedentes penales previos, que es la situación en que se encuentra Motta.

¿Entonces, de que manera explica esa decisión de no declarar? ¿Puede afectar el resultado del juicio?.

Se trata de una decisión estratégica, cuyos motivos en concreto desconozco, más allá que resulta evidente que corresponde a lo que la defensa considera que es lo mejor para los intereses que ellos defienden. En cuanto al impacto en el resultado del juicio, no lo podemos saber, pero en todo caso el acusado tiene derecho a guardar silencio y eso es sabido por todos, por lo que en general los casos penales que son llevados a juicio oral parten de esa base, diseñándose por los acusadores una estrategia de litigación que prescinde de lo que pueda declarar el acusado. Para ponerlo en simple, no creemos que sea necesaria la declaración de Motta para condenarlo en el caso cascadas. La prueba de cargo es abundante y consistente.

¿Qué posibilidades existen de cuestionar el resultado de este segundo juicio?. ¿Podría haber un tercer juicio?.

Es muy prematuro hablar de esto, especialmente cuando estamos recién empezando el segundo juicio. La posibilidad de repetir un juicio, en todo caso, es algo muy excepcional conforme a nuestra legislación. Se debe tener en consideración que en este caso estamos frente a una situación que resulta doblemente excepcional, ya que la resolución de anular el primer juicio se decidió por un solo voto, y acogiendo una sola causal, la que por lo demás es muy discutible. En todo caso, en nuestro sistema procesal opera en esta materia el denominado “doble conforme”, lo que en la práctica significa que si Motta es condenado nuevamente por los mismos delitos que aquellos por los cuales fue encontrado culpable en el primer juicio, no existe la posibilidad de recurrir, aún cuando se le aplique una pena mayor. Nosotros intentaremos que sea condenado por todos y cada uno de los delitos que se le imputan, y a penas que sean proporcionales a la gravedad de los mismos. Esto necesariamente implica sanciones mucho mayores a la establecidas en el primer juicio, de presidio efectivo.

La defensa de Motta comenzó el juicio haciendo un duro cuestionamiento al accionista minoritario que representa, sosteniendo que su querella es instrumental y que además responde a “intereses ajenos”. ¿Cómo afectan esas alegaciones la intervención que tienen como querellantes en este caso? .

Lo primero que se debe aclarar es que la petición de la defensa de Motta de sacarnos del juicio cascadas fue rechazada de manera contundente por la unanimidad del tribunal que está conociendo de este segundo juicio, lo que es coincidente con el rechazo de la misma petición durante el primer juicio oral. De hecho, incluso en etapas anteriores del proceso también se formuló la misma solicitud, la que ha sido siempre rechazada. Lo único novedoso fue que en esta oportunidad la petición fue planteada de una forma especialmente temeraria. En todo caso este resultado era predecible, ya que finalmente se trata de una solicitud improcedente fundada en especulaciones inconsistentes, que sólo buscan desviar la atención de los graves delitos que se le imputan a Motta y las contundentes pruebas que existen para acreditarlos. Además tengo la convicción personal que estas peticiones son funcionales a una estrategia comunicacional absurda, a partir de la cual se quiere presentar a Julio Ponce Lerou y su entorno como victimas de una suerte de complot ideado y ejecutado por un grupo económico competidor de SQM, del cual todos nosotros seríamos como una suerte de marionetas. Cabe hacer presente que quien está a cargo de la estrategia comunicacional de Ponce y SQM es Enrique Correa, a través de su empresa “Imaginacción”.

¿Cómo Ud. concluye eso?

La verdad que son varios hechos. En lo personal he recibido varios ataques a través de algunos medios de comunicación durante los últimos años, a partir de mi rol como querellante en casos de corrupción por platas políticas, además del caso cascadas. Si bien en estos procesos se han imputado delitos contra la probidad que involucran a diversas empresas y políticos de todos los sectores, en varias de estas investigaciones terminan apareciendo las figuras de Ponce y SQM.

¿Puede ser más especifico acerca de lo que ud califica como “ataques”?

Sólo para mencionar, a manera de ejemplo, el caso que siento como el caso más grosero y burdo. El mismo día en que se inició el segundo juicio oral en cascadas, “Pulso” publicó como titular destacado de su edición impresa “Nuevo Juicio en Cascadas: Defensa de Motta Busca sacar a Mauricio Daza del Juego”, agregando una declaración del abogado Zaliasnik donde básicamente repite los cuestionamientos al querellante que representamos, los cuales finalmente fueron rechazados por la justicia. Creo que resulta evidente de que se trata de un titular absolutamente tendencioso, y lo siento como un ataque personal, ya que se me alude de manera personal con nombre y apellido, no obstante que nunca nadie pidió sacarme a mi del juicio, sino que a la parte querellante, de la cual yo soy uno de varios abogados. De hecho, cuando se planteó la referida petición de exclusión ante el tribunal, ni siquiera se mencionó mi nombre por la defensa de Motta. Lo más llamativo es que al día siguiente, después que la petición de excluirnos del proceso fue rechazada, ese medio no publicó en su edición impresa una sola línea sobre lo que ocurrió, a pesar que el día anterior decidió publicarlo en su titular destacado. Yo lo sentí como un ataque personal, ejecutado de manera bastante grotesca, violenta y tendenciosa.

Pero Ud. alude a que esos supuestos ataques serían varios. ¿Cree que hay una campaña en su contra?

La verdad es que resulta obvio que en estos ámbitos se diseñan y ejecutan estrategias comunicacionales que son funcionales al interés de alguna determinada persona o empresa. Eso puede pasar por tratar de desprestigiar a alguien. El caso que le mencioné no constituye la primera vez en que se publica algo que yo interpreto como un ataque personal. Por ejemplo, a raíz de nuestro rol como abogados de la Fundación Ciudadano Inteligente en causas de corrupción en la política, que incluyen a SQM entre otras empresas, se publicaron sendos artículos en un medio on line, donde también se hacían referencias sesgadas dirigidas en mi contra, en términos personales. En todo caso nada al nivel del titular del día en que comenzó el segundo juicio cascadas. Además esto es bastante burdo, ya que siempre de alguna forma aparecen las mismas personas vinculadas a algunos de estos artículos: la periodista Ivonne Toro, el abogado Samuel Donoso, ahora el abogado Gabriel Zaliasnik. Todo muy funcional del discurso comunicacional de SQM, que como señalé se encuentra, a a cargo de “Imaginacción” de Enrique Correa

¿No cree que lo que Ud. relata no más que parte del ejercicio de la libertad de prensa en democracia?

En una verdadera democracia debe existir plena libertad de información y opinión, sin ningún tipo de censura previa. Y sin duda que un periodista no está obligado a ser objetivo, lo que por lo demás nunca es posible en estricto rigor. Pero es un profundo error pensar que un estado democrático de derecho protege prácticas insidiosas o tendenciosas que causan o buscan causar daño a una determinada persona. Al revés, tales conductas son, y deben ser, sancionadas. En todo caso, al final del día, se tratan de intentos inútiles, ya que ninguna operación, por burda y absurda que sea, nos va a derribar. Ni en este, ni en ningún otro caso.