​El futuro no pesa tanto

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Enrique Goldfarb 1SEMANA

Tesla, en EE.UU., es uno de las empresas más futuristas que se pueda uno imaginar. Pionera en los autos eléctricos, en auto-aviones, fue la primera empresa … ¡privada! en mandar un cohete a Marte e incursiona en forma ya bastante avanzada en la inteligencia artificial, aplicada en forma práctica a los autos sin chofer. Quienes hemos leído sobre lo que nos espera el futuro y lo que ya podemos palpar, se hace bastante creíble que quizá en los próximos 10 o 20 años, la vida habitual ya no será la misma que conocimos, y quizá se dé en una década una tasa de avance incluso mayor que la de los últimos cincuenta años. Más confiado en si mismo que en el mercado, Elon Musk, el CEO de esa empresa emprendió la tarea de cerrarse a la bolsa, es decir sustituir con fondos prestados el capital que necesita para sus titánicos proyectos. Y como puso esa creencia en blanco y negro, en twitter, creando lo que pudieran ser falsas expectativas, sus acciones se desplomaron, señal que los inversionistas no le creyeron. Ahora Musk está bajo investigación del Departamento de Justicia, ya que la oscilación de los precios de la acción causó muchas pérdidas a muchos, y todo pudiera haberse debido a fake news de parte de la parte más autorizada, lo que está penado en todas las legislaciones de valores del mundo civilizado. En resumen, el mercado quizá cree en el futuro, pero no tanto como Elon Musk y otros tigres de la tecnología.

De otro lado, la guerra comercial que está impulsando Trump está entrando en la fase de ultra aceleración. Sin embargo, el precio del cobre parece haber detenido su caída, lo que puede ser un síntoma de que, en el fondo, lo que hace el presidente de EE.UU. es usar una táctica limítrofe de negociación, ya que es inconcebible que los americanos estén dispuestos a pagar 25% por sus automóviles, artículos electrónicos y otras gabelas y que los agricultores del país se queden sin los mercados de China.


Enrique Goldfarb

Economista