Héctor Casanueva



Héctor Casanueva

La pandemia que no cesa ha puesto de manifiesto con total claridad que las cosas no se pueden seguir manejando como hasta ahora, a nivel local, regional o global. Y que las instituciones públicas, las empresas, los organismos internacionales y la ciudadanía, no podemos seguir en la ilusión prospectiva de un mundo que supuestamente vivirá en un constante progreso con un modelo de crecimiento como el que tenemos hasta ahora. Ya no se trata de capitalismo versus comunismo, o de neoliberalismo versus socialismo, sino de sentido común. 

Hay tres situaciones recientes, producidas en el contexto del convulso proceso eleccionario de Estados Unidos, que ameritan traer a colación este dilema, cuya expresión se atribuye al poeta romano Juvenal, que significa “¿Quién vigila a los vigilantes?

Probablemente los actuales defensores recalcitrantes del Brexit no estarán de acuerdo con lo que sugiere el título de esta columna ni su contenido.

Según el think tank global de prospectiva y estudios de futuros, The Millennium Project, estamos tan sobrecargados con información de todos lados y fuentes, expertos, médicos, analistas económicos, políticos, funcionarios de salud pública y de los medios de comunicación, que es difícil obtener una imagen coherente de las posibles direcciones futuras de la pandemia de COVID-19.

El 25 de octubre, los chilenos estamos convocados a las urnas, a votar en un plebiscito histórico que pondrá en marcha un proceso constituyente único en el país. Está claro que la actual Constitución, como lo señalan todos los sondeos y la opinión de los diferentes actores políticos y sociales, se va a reemplazar por una nueva carta fundamental, que será construida por un conjunto de ciudadanos electos, representativos de la sociedad.