​IA en contabilidad: de digitadores a asesores

|

Patricia Labriu0301n (1)

La inteligencia artificial (IA) está transformando los puestos de trabajo en el área contable. Se hace cargo de las tareas monótonas y repetitivas que durante años consumieron gran parte de la jornada, y eso cambia el perfil de quienes ejercemos la profesión: antes se necesitaban digitadores, personas que operaban casi como máquinas; hoy, ya no. Esa transformación reabre una pregunta marcada por la incertidumbre: ¿va a reemplazar la IA al contador? Creo que es la pregunta equivocada. El riesgo real no está en la tecnología, sino en cómo la usamos.


Conviene partir por lo incómodo: quedarse al margen no es una opción segura. Una empresa o un profesional que le da la espalda a estas herramientas no se protege, se atrasa. La IA mejora métodos, reduce tiempos y ordena procesos que antes tomaban días. Quien insiste en trabajar como hace una década no está siendo más prudente; simplemente deja de ser competitivo, y termina resultando menos atractivo para clientes y profesionales.


Pero el entusiasmo tiene su propio riesgo, y eso es lo que más preocupa. Cada vez es más común que alguien ingrese información a un sistema, reciba una respuesta y la envíe sin revisarla. La IA no reemplaza el criterio profesional: lo amplifica, para bien y para mal. Es decir; si detrás hay alguien que entiende lo que está leyendo, el resultado es potente; si no lo hay, estamos automatizando errores a gran velocidad. Por eso toda respuesta entregada por una IA exige un análisis posterior. 


Ahí está el verdadero cambio de fondo: el valor del contador se desplaza de la ejecución al juicio. Presentar una planilla cargada de datos que no se saben explicar no aporta valor; lo que marca la diferencia es el criterio para leer esa información y convertirla en decisiones.


Y este cambio no es menor ni pasajero: es una evolución del oficio. Así como en su momento la planilla de cálculo dejó atrás los libros llevados a mano, la IA está redefiniendo qué significa ser contador. El impacto no se mide en puestos eliminados, sino en tareas que se reconfiguran: menos tiempo capturando datos y más tiempo analizándolos, anticipando riesgos y asesorando decisiones.


Y usada con inteligencia, esta tecnología es una gran aliada del trabajo contable. El propio Servicio de Impuestos Internos avanza en la automatización de sus procesos; propuestas de declaración de renta, propuesta de IVA a partir del registro de compras y ventas, y cruces de información, y esa misma lógica está hoy al alcance de cualquier equipo. Bien entrenada y nutrida con el conocimiento del profesional, la IA permite clasificar operaciones, detectar fraudes o inconsistencias y trabajar de forma ordenada con grandes volúmenes de datos confidenciales. La clave está en una palabra: enseñarle. La herramienta no conoce tu empresa; es el profesional quien la instruye.


Al final, la disyuntiva no es el contador contra la máquina, sino el contador que sabe usar la IA frente al que no. Frente a este contexto, se ve totalmente necesario un marco normativo específico para el uso de IA en la administración tributaria, con el fin de lograr una eficiencia fiscal legítima.


Patricia Labrín

Gerente de Contabilidad 

Asesorías Baker

europapress