IBM ha llamado la atención sobre el creciente desequilibrio que experimentan las empresas ante el riesgo que suponen las amenazas impulsadas por inteligencia artificial (IA) y la inversión en ciberseguridad, puesto que mientras que los ataques pueden costar miles de dólares, las brechas cuestan millones.
Una de cada cuatro brechas maliciosas se llevó a cabo mediante IA, lo que supone un aumento del 56 por ciento con respecto al año pasado, y estas brechas supusieron un coste medio de 6 millones de dólares, según el informe 'Cost of a Data Breach' realizado por Ponemon Institute para IBM.
Estos ataques se realizan principalmente mediante suplantaciones de identidad mediante 'malware' y 'deepfakes' --imágenes, vídeos y audio manipulados con resultados realistas-- basados en IA, y son cada vez más rápidos y baratos de lanzar.
En el lado opuesto, la detección y solución de las brechas de seguridad no solo se vuelven mas complejas sino que son cada vez más costosas, como apuntan desde la firma tecnológica. En este sentido, el informe destaca el papel de la inversión en medidas de IA para reducir el impacto económico.
Según indica, las empresas que utilizan la IA y la automatización en sus operaciones de seguridad reducen los costes derivados de las brechas en una media de casi 2 millones de dólares; sin embargo, una de cada cuatro organizaciones aún no ha adoptado estas herramientas en sus operaciones de seguridad.
Las organizaciones están empezando a anticiparse a los riesgos como muestra una investigación de seguimiento, que señala que el 85 por ciento prevé aumentar su inversión en seguridad tras conocer las capacidades cibernéticas avanzadas de los modelos de IA más sofisticados. En el estudio inicial, solo el 64 por ciento afirmaba que incrementaría ese gasto después de sufrir una brecha de seguridad.
Más de la mitad de las organizaciones utiliza agentes para detectar y contener amenazas, mientras que solo el 18 por ciento los emplea en la gestión de vulnerabilidades. Como resultado, las exposiciones conocidas permanecen abiertas, incluso cuando la IA reduce los tiempos necesarios para explotarlas.
En línea con esto, cerca de tres de cada cuatro organizaciones afirma que estas nuevas amenazas asociadas a la IA les están llevando a replantear el uso de agentes en sus operaciones de seguridad.
La prioridad ahora es eliminar ese retraso [entre el descubrimiento y la corrección]: integrar la corrección en los flujos de trabajo de desarrollo, proteger la identidad en tiempo de ejecución y subsanar los riesgos a la misma velocidad a la que ya actúan los atacantes", ha señalado el vicepresidenta de IBM Security Software, Suja Viswesan.
La mayoría de los ataques impulsados por la IA se dirigieron contra sectores de infraestructuras críticas (62%), siendo las entidades de servicios financieros y las empresas del sector energético las que registraron la mayor concentración, lo que aumenta el riesgo de una perturbación sistémica más amplia.
Las brechas en el sector de servicios financieros ascienden ahora a una media de 6,3 millones de dólares, mientras que las del sector energético alcanzan una media de 5,2 millones de dólares. Según indica IBM, la concentración de ataques en estos sectores aumenta la posibilidad de que se produzcan efectos en cadena en las economías, las cadenas de suministro y los servicios esenciales.
OTRAS CONCLUSIONES CLAVE
El informe de IBM también señala que más del 20 por ciento de las organizaciones informaron de una brecha de seguridad dirigida a modelos o aplicaciones de IA, debido principalmente a vulnerabilidades en APIs, aplicaciones o complementos comprometidos (27%) y configuraciones erróneas en la nube que afectaban a cargas de trabajo de IA (27%).
Las debilidades en el cifrado y la gestión criptográfica persisten, pese al aumento de la inversión en soluciones resistentes a la computación cuántica. Solo el 37 por ciento de las organizaciones que sufrieron una brecha cifra los datos sensibles tanto en reposo como en tránsito, y apenas el 34 por ciento dispone de visibilidad sobre sus activos criptográficos.
Los incidentes de 'ransomware' aumentaron en comparación con el año anterior (39% frente a 34%), y los atacantes recurren cada vez más a la IA para automatizar y ampliar sus operaciones. Están optando por ejercer una mayor presión de impacto, explotando con mayor frecuencia la reputación de la marca (41%), seguidos de los datos de los empleados (35%) y la propiedad intelectual (31%).