La Asociación Española Contra el Cáncer destaca la vigilancia de lunares y manchas como clave para detectar melanomas

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La Asociación Española Contra el Cáncer ha advertido de que los cambios en el tamaño, la forma, el color o la sensación de un lunar pueden ser una señal de cáncer cutáneo, por lo que recomienda revisar cualquier alteración en lunares y manchas.



Según la asociación, estos lunares no suelen presentar molestias o síntomas añadidos en los primeros momentos de su aparición, pero recomienda vigilarlos con atención, y proteger la piel, sobre todo en esta época de incidencia solar alta.



No obstante, la AECC apunta que la mayoría de las personas tienen lunares y casi todos esos lunares son benignos (nevus). En los varones suelen aparecer en el tronco o la región de la cabeza o el cuello, mientras que en las mujeres suele aparecer más frecuentemente en brazos o piernas.



En este contexto, la médica y responsable de Prevención de la Asociación Española Contra el Cáncer en Madrid, Estíbaliz García, ha alertado de que la exposición excesiva a la radiación ultravioleta, ya sea procedente del sol o de fuentes artificiales como las cabinas de bronceado, es el principal factor de riesgo de cáncer cutáneo.



"Especialmente preocupantes son las quemaduras solares durante la infancia y la adolescencia. Los efectos pueden manifestarse años después porque la piel tiene memoria", ha señalado la especialista.



REGLA DEL ABCDE La asociación indica que la autoexploración de la piel para detectar lesiones sospechosas utiliza la regla del ABCDE. La A es la asimetría: que la mitad de una mancha no es igual que la otra mitad. La B son los bordes irregulares: bordes desiguales. Irregulares, borrosos o dentados. La C se refiere al color: puede observarse que en una misma mancha aparecen varios colores o tonalidades, La D es el diámetro: en el caso del melanoma, las lesiones pueden medir más de 6 milímetros. La E es la evolución: la lesión experimenta cambios en cuanto a tamaño o forma.



Los expertos destacan que esta autoexploración regular de la piel y la consulta temprana son clave para la detección precoz de los cánceres de piel, en especial del melanoma, que es menos frecuente que el carcinoma cutáneo, pero más agresivo, y con capacidad de producir metástasis. Puede desarrollarse sobre un lunar preexistente o surgir en piel sana.



Los melanomas presentan crecimiento descontrolado de sus células y riesgo de metástasis, pudiendo afectar órganos como hígado, pulmones, huesos o cerebro si no se detecta a tiempo debido a la diseminación de sus células a otras partes del cuerpo.



Determinar en qué fase o estadio esta un tumor permite conocer la extensión de dicho tumor tanto localmente como a distancia, así como determinar el tratamiento más adecuado en cada caso. Para ello es necesario examinar el tejido del tumor extirpado en la cirugía y en determinados casos realizar pruebas de imagen.



Además de la sobreexposición a la radiación solar, existen características individuales que aumentan la vulnerabilidad al melanoma. "Las personas con piel clara, ojos claros, cabello rubio o pelirrojo, así como aquellas que presentan numerosos lunares o lunares atípicos, deben extremar las medidas de protección y vigilancia de la piel", señala García.



ANALIZANDO LOS MELANOMAS


Melanoma es el nombre genérico de los tumores melánicos o pigmentados. A pesar de que la mayoría de los melanomas se originan en la piel, también pueden aparecer en otras superficies del cuerpo (como la mucosa de la boca, del recto o de la vagina o la capa coroides del interior de nuestros ojos). Cuando el melanoma aparece en la piel, la enfermedad se denomina melanoma cutáneo.



Existen cuatro tipos de melanoma. El primero es el melanoma de extensión superficial que constituye el tipo más frecuente en personas de raza blanca. Se produce en cualquier punto de la piel, pero suele verse en espalda y miembros inferiores en mujeres, y en tronco en hombres. La edad de aparición es de los 30 a los 50 años. Generalmente es plano e irregular en forma y color, con sombras variables de negro y marrón.



El segundo tipo es el léntigo maligno melanoma. Generalmente aparece en las personas de edad avanzada. Ocurre más comúnmente en la piel dañada por el sol en la cara, el cuello y los brazos. Las áreas de piel anormal generalmente son grandes, planas y de color marrón con áreas de color café.



El tercero es el melanoma nodular, que es el segundo tipo más frecuente, y es más agresivo. Aparece habitualmente en el tronco, cabeza o cuello, en torno a los 50-60 años. Generalmente empieza como un área elevada de color azul-negro oscuro o rojo-azulado, aunque algunos no tienen ningún color.



Por último, el melanoma lentiginoso acral (MLA). Es la forma menos común de melanoma. Generalmente ocurre en las palmas de las manos, las plantas de los pies o por debajo de las uñas y es más común en las personas de raza negra.



La Asociación Española Contra el Cáncer insiste en que la prevención sigue siendo la mejor protección frente al cáncer de piel y en especial frente al melanoma. Evitar la exposición solar en las horas centrales del día, utilizar protección solar adecuada, buscar la sombra, protegerse con ropa, gafas y sombrero, y evitar el uso de cabinas de bronceado, son medidas eficaces para reducir el riesgo.



"Antecedentes familiares de melanoma, haber padecido previamente cáncer de piel o presentar un sistema inmunitario debilitado incrementa el riesgo de desarrollar esta enfermedad", recuerdan desde el área de Prevención de la AECC.



PROYECTOS DE INVESTIGACIÓN SOBRE MELANOMA


A lo largo de los últimos años se han desarrollado varios proyectos de investigación relacionados con melanoma, como el de la doctora Marisol Soengas, que con financiación de la Asociación Española Contra el Cáncer en Madrid estudió cómo bloquear la molécula MIDKINE, como estrategia para recuperar la actividad antitumoral de las células inmunitarias y potenciar la inmunoterapia, un tratamiento en el que se modifica el sistema inmunitario para acabar con el melanoma.



En la actualidad, la Asociación Española Contra el Cáncer en Madrid financia una Ayuda Predoctoral sobre nuevas vías de señalización celular en el estudio contra el melanoma. El investigador es Carlos Amenábar, que tratará de comprender cómo ciertos "interruptores" dentro de las células del melanoma influyen en el desarrollo del cáncer y la respuesta a los tratamientos.




europapress