Los Estados miembro de la Unión Europea han recibido este jueves la primera propuesta con cifras para el presupuesto comunitario de 2028-2034, un documento que mantiene en lo esencial el planteamiento inicial de la Comisión Europea y confirma el menor peso de la Política Agraria Común (PAC) y de los fondos de cohesión frente a nuevas prioridades como la competitividad, la seguridad o la defensa.
La presidencia de turno del Consejo, que hasta que acabe junio ejerce Chipre, ha puesto sobre la mesa un reparto que servirá de base para un primer debate de líderes la próxima semana en Bruselas y que debe ser aún negociada entre las capitales, con el objetivo de cerrar un acuerdo antes de que acabe el año.
Aunque el texto contempla ligeros aumentos tanto para la política agrícola como para la cohesión respecto al proyecto inicial de Bruselas, las modificaciones son moderadas. En concreto, las ayudas directas a los agricultores pasan de 259.231 millones de euros a 261.013 millones, mientras que la dotación para cohesión económica, social y territorial aumenta de 404.877 millones a 410.080 millones.
El documento, pese a incorporar recorte de cerca del 2%, mantiene así la orientación general del futuro presupuesto europeo, otorgando un mayor peso a nuevas prioridades como la competitividad, la seguridad o la defensa, una de las principales razones por las que varios gobiernos, regiones y organizaciones agrarias cuestionaron la propuesta comunitaria cuando fue presentada el pasado año.
Una de las correcciones más significativas planteadas por los Estados afecta precisamente a una de las grandes novedades del marco financiero, el Fondo Europeo de Competitividad. Los Veintisiete proponen reducir su dotación de 397.753 millones de euros a 383.008 millones, una rebaja de 14.745 millones respecto a la propuesta inicial de la Comisión.
El ajuste alcanza también a algunos de los principales programas vinculados a esta nueva prioridad presupuestaria. Horizonte Europa, el programa comunitario de investigación e innovación, pasa de 154.882 millones de euros a 148.579 millones, mientras que la partida destinada a resiliencia y seguridad, industria de defensa y espacio baja de 115.699 millones a 110.989 millones.
La propuesta ya ha despertado las primeras reticencias entre los países tradicionalmente más partidarios de la contención del gasto comunitario, como Países Bajos, que ha rechazado de plano el texto de negociación presentado por la presidencia chipriota al considerar que mantiene un volumen de gasto excesivo y una orientación equivocada.
"Para Países Bajos, esta propuesta es inaceptable. Es inasumible, está desequilibrada y tiene un enfoque erróneo", ha afirmado el ministro neerlandés de Finanzas, Eelco Heinen, quien ha criticado que el presupuesto siga siendo "demasiado elevado" en un momento en que el margen fiscal es limitado en toda Europa.
"Financia las prioridades de ayer a costa de los desafíos de mañana. Esto muestra exactamente cómo no hay que proceder", ha remachado.
En la misma línea se ha pronunciado la ministra sueca para Asuntos Europeos, Jessica Rosencrantz, quien ha asegurado sentirse "sorprendida y decepcionada" con la propuesta al considerar que los recortes planteados son apenas perceptibles e insuficientes.
"Suecia ha sido clara desde el principio en que el volumen del presupuesto debe reducirse de forma significativa. Esperaba que esta propuesta estuviera más alineada con la realidad. Esta es una propuesta inaceptable", ha sentenciado.