Un estudio revela un mecanismo clave en el desarrollo de la fibrosis hepática que abre la puerta a nuevas terapias

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MADRID, 28 (EUROPA PRESS)


Un equipo del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) ha identificado un mecanismo clave en el desarrollo de la fibrosis hepática que abre la puerta al desarrollo de terapias personalizadas para evitar su progresión hacia cirrosis y cáncer de hígado.



La fibrosis es un signo común en muchas enfermedades del hígado y afecta a millones de personas en todo el mundo. Supone la acumulación progresiva de cicatrices en el tejido hepático, como respuesta del hígado a daño persistente, y pueden impedir al órgano funcionar correctamente.



El estudio se centra en los conductos biliares, que atraviesan el hígado transportando la bilis e impidiendo que entre en contacto con el tejido hepático y lo dañe. En concreto, el trabajo estudia las células que forman esas vías, llamadas células epiteliales biliares (BEC, por sus siglas en inglés), que eran consideradas hasta ahora una reserva de células con capacidad para regenerar el hígado.



Los hallazgos del CNIO cambian esta visión de los BEC, asegurando que son "guardianes activos que regulan el entorno del hígado". "Nuestro trabajo muestra que las células BEC son reguladores activos de la salud del hígado", ha destacado la investigadora Paula Sánchez, primera autora del estudio.



Según detalla el artículo, publicado en 'Nature Metabolism', las células BEC, en condiciones normales, expresan en su interior una proteína, el receptor FXR. Cuando la bilis circula por los conductos biliares, FXR detecta los ácidos biliares, se une a ellos y activa la producción de otra proteína llamada YAP.



Entonces, se forman unas moléculas de adhesión que mantienen las células BEC tan pegadas entre sí que la bilis no tiene acceso al tejido hepático. A su vez, YAP limita la proliferación excesiva de células BEC, ya que regula la activación de una tercera proteína esencial para su multiplicación.



Este sistema es clave para que los conductos biliares funcionen como una barrera eficaz. Sin embargo, en algunas enfermedades o condiciones genéticas, la proteína FXR deja de funcionar correctamente o de expresarse, y las células BEC pierden este mecanismo de control, por lo que proliferan en exceso, la barrera se debilita y se producen fugas de los ácidos biliares hasta el tejido que realiza las funciones del hígado, el parénquima hepático.



Al llegar a zonas del hígado donde no deberían estar, los ácidos biliares activan otras células, llamadas células estrelladas, que generan cicatrices. Si estas se acumulan, dan lugar a la fibrosis hepática. Tanto la proliferación excesiva de las células BEC como la fibrosis pueden progresar hacia cirrosis hepática, una enfermedad grave y potencialmente mortal.



AVANCE HACIA TERAPIAS MÁS SEGURAS Y DIRIGIDAS


Paula Sánchez ha destacado que, al controlar la señalización FXR-YAP, las células BEC forman una barrera que impide las fugas de ácidos biliares y la fibrosis. "Este hallazgo permite encauzar mejor la investigación hacia terapias más seguras y dirigidas", ha resaltado.



Los investigadores han demostrado, a través de experimentación con modelos animales, análisis computacional y muestras humanas de hígado, que la pérdida de los receptores FXR en las células BEC acelera la progresión de fibrosis a cirrosis.



Este conocimiento puede contribuir a establecer cribados para seleccionar a los pacientes para los fármacos dirigidos. "Comprender cómo responden los distintos tipos de células del hígado permitirá seleccionar mejor a los pacientes candidatos a terapias dirigidas a FXR, y evitar posibles efectos adversos en otros pacientes", ha apuntado el jefe del Grupo de Factores de Crecimiento, Nutrientes y Cáncer del CNIO, Nabil Djouder.



El estudio ha ayudado a explicar los efectos secundarios detectados tras la administración de ácido obeticólico (OCA), un tratamiento de segunda línea para enfermedades como la colagitis biliar primaria, que afecta sobre todo a mujeres.



Este fármaco está diseñado para activar el receptor FXR. Sin embargo, en algunos pacientes se ha observado un empeoramiento de la fibrosis tras su administración. Este estudio demuestra que este efecto podría estar relacionado con una disfunción de FXR en las células BEC en estos pacientes, lo que alteraría la respuesta esperada al fármaco.




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