La falta de sueño o el sueño irregular están detrás de hasta el 20% de las primeras crisis epilépticas, según la SES

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La Sociedad Española de Sueño (SES) ha destacado la relación entre la epilepsia y el sueño, y ha advertido de que la privación o la irregularidad del sueño están detrás de hasta el 20 por ciento de las primeras crisis epilépticas.



En el marco del Día Mundial de la Epilepsia, que se celebra el 9 de febrero, la Sociedad ha recordado que, según la evidencia científica actual, la privación de sueño aguda o crónica y las alteraciones del ritmo circadiano son, junto al estrés y al ciclo menstrual, uno de los tres principales factores que pueden provocar o precipitar crisis en personas con epilepsia.



"Es algo que vemos de forma muy frecuente en Urgencias en pacientes con una primera crisis epiléptica, tanto adultos como en edad pediátrica", señala el doctor Gerard Mayà, neurólogo del Hospital Clínic de Barcelona y coordinador del grupo de trabajo de Trastornos del Movimiento y de la Conducta durante el Sueño de la Sociedad Española de Sueño (SES).



Según explica el experto, el mecanismo por el que se da esta relación es conocido: al no dormir se produce un aumento de la excitabilidad cortical y, a su vez, una disminución de la inhibición tónica-gabaérgica, lo que conduce al cerebro a un estado de híper excitabilidad que aumenta el riesgo de que se desencadenen con más facilidad crisis epilépticas.



La relación entre epilepsia y sueño, sin embargo, como añade Mayà, no acaba ahí. Las crisis epilépticas nocturnas, que suelen ocurrir durante la fase NREM, pueden pasar desapercibidas y, sin embargo, fragmentar el sueño y que éste no sea reparador, con la consiguiente somnolencia diurna. Además, algunos de los fármacos habitualmente recetados para el control de la epilepsia pueden incrementar el sueño NREM ligero y reducir el sueño REM, "generando un sueño menos fisiológico y natural".



Por último, según los estudios, los pacientes con epilepsia tienen una prevalencia más alta que la población general de somnolencia, insomnio, apnea obstructiva del sueño y otros trastornos del sueño. "Se estima que alrededor de la mitad de los pacientes con epilepsia refieren insomnio, que más o menos un tercio presenta movimientos periódicos de piernas durante el sueño y que entre un tercio y la mitad pueden tener apnea obstructiva del sueño", enumera el portavoz de la SES.



En ese sentido, el sueño aparece como una herramienta fundamental en el abordaje y el control de la epilepsia. "En cualquier enfermedad, pero en esta especialmente, el estilo de vida es la base del tratamiento, mucho antes de hablar de medicamentos, pastillas u otras intervenciones invasivas", recuerda el neurólogo, que destaca al respecto la importancia de una buena higiene de sueño. Es decir, dormir las horas suficientes en un horario regular: "Es fundamental. El cerebro necesita descansar bien para no estar en ese estado de hiper excitabilidad que puede desembocar en una crisis".



En la misma línea, según Mayà, es importante el correcto tratamiento de trastornos como la apnea obstructiva del sueño. "Este caso es muy claro, ya que la apnea fragmenta el sueño y los pacientes no duermen las horas adecuadas ni con la eficacia necesaria. Tratar las apneas con una CPAP y conseguir un sueño profundo puede implicar un mejor control de la epilepsia", concluye.




europapress