La combinación de presión geopolítica, demanda energética creciente y revolución tecnológica convierten a 2026 en un punto crítico que redefinirá la resiliencia y la competitividad de todo el ecosistema, como anticipan desde enerTIC.org.
El año 2026 estará marcado por las tensiones geopolíticas crecientes, una demanda energética que sigue escalando y un ecosistema tecnológico que avanza más rápido de lo que muchos sectores pueden absorber.
En este contexto, la eficiencia energética y la sostenibilidad dejan de ser compromisos a medio plazo para convertirse en vectores directos de competitividad y resiliencia, como defienden desde la Plataforma enerTIC.org, dedicada a impulsar la tecnología como palanca para lograr los objetivos de eficiencia energética.
Precisamente este año enerTIC.org cumple 15 años, y lo hace destacando la necesidad de reforzar la gobernanza ante el avance que supone la inteligencia artificial agéntica, capaz de ejecutar tareas complejas con autonomía, y que se combina con modelos híbridos que mezclan especialización, razonamiento y operación sobre datos reales.
Esta IA, aplicada a procesos energéticos, industriales o urbanos, no solo optimiza: aprende, anticipa y actúa, convirtiéndose en un motor de sostenibilidad real. Pero también supone más datos, más sistemas distribuidos, más conexiones entre sectores, como apuntan desde enerTIC.org.
Por ello, entiende que el reto ya no es solo almacenar o procesar información, sino gobernarla con garantías, lo que implica interoperabilidad, estándares, transparencia y control del dato.
enerTIC.org recuerda el apagón de abril del año pasado, en el que se evidenció la vulnerabilidad de unas infraestructuras sometidas a presión combinada de la electrificación masiva, la producción renovable intermitente, la dependencia tecnológica y el incremento de las ciberamenazas.
Ante situaciones como esta, señala dos conceptos: por un lado, la resiliencia, haciendo necesario que en 2026 haya más monitorización, más capacidad predictiva, más automatización y un enfoque integral que conecte lo energético con lo digital.
Por otro, la soberanía digital, con la que destaca que no se limita a generar más energía dentro de las fronteras, sino también de gestionarla mejor, mediante almacenamiento inteligente, redes flexibles, autoconsumo industrial, integración de recursos distribuidos y plataformas capaces de equilibrar oferta y demanda con precisión quirúrgica.
Para alcanzar ambos, ven imprescindible una modernización profunda de las redes, que suponga la integración real entre las tecnologías de la información (IT) y las tecnologías operativas (OT). Desde enerTIC.org consideran que 2026 puede ser el año en el que se logre.