El manejo del cáncer de próstata, uno de los tumores más frecuentes en hombres, ha experimentado una profunda evolución en la última década, impulsada por la incorporación de nuevas herramientas diagnósticas y la ampliación del arsenal terapéutico, lo que ha permitido incrementar las tasas de curación en estadios localizados y mejorar de forma significativa la supervivencia en la enfermedad avanzada.