De acuerdo a la última edición del Ericsson Mobility Report, “el pronóstico para las conexiones de IoT (Internet de las Cosas) celular casi se ha duplicado desde noviembre de 2017. Ahora se espera que alcance un estimado de 3.500 millones en 2023, impulsado por despliegues a gran escala en curso en China.”
Más que dejarlo al arbitrio de cada colegio, nuestro Ministerio de Educación debería aprovecharse de esta coyuntura para impulsar decididamente el uso de celulares en el aula como herramienta de aprendizaje acorde con el mundo donde les tocará desenvolverse a nuestros jóvenes.