La repulsa a los bombardeos contra "instalaciones de petróleo y gas", y al "cierre de facto del estrecho de Ormuz por parte de fuerzas iraníes" se extiende así a un total de 20 potencias, todas ellas defensoras de la libertada de navegación como "principio fundamental del Derecho Internacional".
Las fuerzas estadounidenses han reconocido el derecho de Irán "a operar profesionalmente en el espacio aéreo y las aguas internacionales" y han instado a la Guardia Revolucionaria a operar "de forma segura y profesional" a fin de evitar "riesgos innecesarios", subrayando que el estrecho de Ormuz es "un corredor comercial vital que garantiza la prosperidad económica de la región".