Todas estas tareas son complejas, especialmente cuando existen estresores ambientales que pueden generar problemas de salud mental en una etapa tan frágil.
Cuando una madre se siente exhausta, ¿tiene alguna opción de tomarse un descanso en la crianza de sus hijos? En algunos casos, esta posibilidad solo está disponible si se cuentan con recursos monetarios que permitan delegar el cuidado a un tercero.
El pasado se hace presente en las historias de vida de mujeres diversas y exitosas que han debido sortear un sinnúmero de dificultades como, por ejemplo, crecer en un entorno que las infravaloraba, a través de micromachismos que dejaron una huella invisible, pero importante; que restringieron la posibilidad de autoreconocer sus logros, incluso avergonzarse por ellos, atribuyéndolos a factores externos y quitando mérito a sus propias capacidades.
Hablar de salud mental en general se asocia a la ausencia de enfermedad, sin embargo, esto está lejos de ser verdad.
Cuando una mujer decide no ser madre lo más probable es que reciba cuestionamientos como: “eres egoísta”, “¿quién te va a cuidar en la vejez?”, “las mujeres nacimos para ser madres”, “cuando quieras ser madre ya no vas a poder y te arrepentirás”, las cuales son ideas irracionales construidas socialmente y que han determinado el rol de madre como una labor central en la vida de las mujeres.
Queda poco tiempo para rendir la Prueba de Transición Universitaria (PTU), experiencia que muchas veces se vive con altos niveles de estrés y ansiedad, debido a la trascendencia que esta medición tiene para concretar metas vinculadas al futuro académico y profesional.