El fenómeno tampoco es ajeno a Europa: en Hungría, el progresivo deterioro del Estado de derecho, la captura de los medios de comunicación y la subordinación del poder judicial han dado lugar a lo que muchos describen como un régimen “iliberal”: una democracia vaciada desde dentro, donde las elecciones existen, pero la competencia y la libertad política están profundamente erosionadas.
Prevost asume su pontificado en un contexto de crisis bélicas de alto impacto: la invasión a Ucrania por parte de Rusia, la violencia persistente entre Israel y Palestina, las tensiones entre India y Pakistán, y otros focos de conflicto que amenazan la estabilidad mundial.
La dispersión de votos recientemente observada dan indicios que hasta ahora no hay nada zanjado y que, por lo mismo, la elección presidencial sigue abierta.