La moción fue presentada por el PSOE y contó con 180 votos a favor, 169 en contra y una abstención.
La actividad española se vio impulsada, en particular, por el favorable desempeño de la inversión en construcción y del consumo.
El empeño del presidente en abordar las nuevas reglas para el reparto económico entre el Estado y las Comunidades Autónomas tiene parte de su explicación en la principal preocupación instalada en la cúpula del PP: el ascenso meteórico de Ciudadanos en las encuestas y la falta de liderazgo político del partido que sustenta al Gobierno.