Cuando una neurona se comunica con otra, libera sustancias químicas llamadas neurotransmisores, que deben desplazarse por ese espacio hasta encontrar su destino. Hasta ahora, se pensaba que este entorno era solo un medio de paso. Sin embargo, el nuevo estudio demuestra que no es un espacio pasivo, sino que puede facilitar o dificultar el movimiento de esas señales, lo que influye en la rapidez y precisión de la comunicación neuronal.
"Esta es una nueva evidencia de que la presión arterial alta puede tener su origen en el cerebro, lo que abre la puerta para el desarrollo de tratamientos que actúen sobre el cerebro", afirma el profesor asociado del Departamento de Fisiología de la Universidad de McGill, Prager-Khoutorsky.
Existen nutrientes fundamentales para mantener el cerebro saludable, ya que favorecen el mantenimiento de dos de las 5 dimensiones que componen la capacidad intrínseca: la capacidad cognitiva y la psicológica. En el Mes del Cerebro, ten en cuenta estas recomendaciones.