Pero hay algo que sigue siendo incómodo y que, por lo mismo, muchas veces evitamos decir: el problema no es que algunas personas no logren encajar.
Observar cómo los niños se comunican, juegan y se relacionan desde los primeros meses permite detectar diferencias que requieren apoyo oportuno, respetar su individualidad y potenciar sus habilidades. Expertos destacan la importancia de considerar la diversidad del espectro y la perspectiva de género.
Integrar explícitamente las necesidades de personas autistas adultas y mayores permitiría reducir años vividos en situación de discapacidad y dependencia evitables, mejorando funcionalidad, participación y calidad de vida.
A través de la pintura, niños y niñas de Fundación San Nectario desarrollaron sus habilidades.