Existe la creencia de que el diálogo debe conducir a un acuerdo unánime en la primera mesa de trabajo. Esta expectativa es, a menudo, el mayor obstáculo para la participación. El valor real de estas instancias no radica en la ausencia de conflicto, sino en la capacidad de visibilizar factores territoriales y humanos que, de otro modo, permanecerían ocultos.
La gestión de residuos domiciliarios en Chile enfrenta desafíos urgentes relacionados con la falta de infraestructura adecuada, gobernanza ineficiente y escasos incentivos económicos para promover el reciclaje y la economía circular. La solución requiere una política pública sólida que integre esfuerzos multisectoriales, fomente la participación ciudadana y garantice condiciones laborales dignas para los recolectores.
Chile, un país emplazado en una zona de alta sismicidad y con una realidad climática cada vez más extrema, como pudimos ver con las últimas lluvias, se enfrenta a un desafío crucial: construir infraestructura resiliente. Entendemos resiliencia como la capacidad de un sistema de soportar y recuperarse de eventos adversos, lo que se vuelve imperativo para garantizar la seguridad, el bienestar y el desarrollo sostenible.