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Stephanie Cuchacovich |
Recientes episodios de crisis conductuales en colegios protagonizados por niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA) han reavivado el debate sobre la inclusión escolar y la capacidad de las instituciones educativas para responder a las necesidades de estos estudiantes. La inclusión efectiva no solo implica el acceso a la educación regular, sino también garantizar un entorno estructurado y adaptado que favorezca su desarrollo integral.