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Mariangel Molina |
En un contexto de transformación acelerada, la industria minera enfrenta desafíos cada vez más complejos: mayor eficiencia operativa, transición energética, exigencias socioambientales más altas, una relación más cercana y transparente con las comunidades y una evolución digital sin precedentes. Afrontarlos con éxito no depende únicamente de la tecnología o la inversión, sino, cada vez más, de las personas y de la diversidad del talento que conforma las organizaciones.